En este post omitiré nombres, datos, fechas y lugares. No por cuestiones de anonimato, simplemente porque SÍ, hoy no me da la gana andar de chismosa, solo para variar.

El otro día que estaba haciendo ejercicio en el gym, (MMM, NO quede en no dar lugares y nombres) el otro día que estaba haciendo unas diligencias esporádicas por la mañana, una persona se me acerca y random me pregunta casualmente ¿Qué te paso en la pierna?, y es que yo traía una venda y unos buenos moretones, pero como los moretones son viejos conteste enfocándome en mi otra dolencia física.

Ya saben esas pláticas intrascendentales que no llevan a ningún lado, en las que tu mente se escapa y tu cuerpo solo asienta con la cabeza de vez en cuando, con un movimiento afirmativo; como autómata que reacciona por inercia y no por conciencia. Cuando de repente la conversación tuvo un giro inesperado, una frase que regreso a mi cerebro de manera abrupta y rápida, una pequeña línea a la cual mi cabeza NO asintió positivamente “ERES MASOQUISTA”

Momento. Me quede pensando

EHHHHH

¡Yo no soy masoquista!
Tal vez adicta al dolor físico provocado por ejercicio muscular SÍ, ó bueno, a veces me gusta que me maltraten psicológicamente, ah y tampoco puedo olvidar que solo reacciono a tonos de voz fuertes, y debo admitir que encuentro delicioso las discusiones con los demás.
Pero eso no significa que yo sea masoquista, OH NO SEÑOR, sino que estoy completamente deschavetada que es bien diferente a ser masoquista.

Aunque pensándolo bien, será como decir: papa – patata.

Permítanme tengo que googlear todo este asunto confuso. (AH, sí la magia del internet les permitirá a ustedes no sentir las 3 horas y 45 minutos que pasaré informándome sobre este tema) Un momento por favor.

Dos horas después de una búsqueda extraña en internet que NO definió ó respondió mi duda inicial sobre si en verdad soy masoquista, una búsqueda derivada en videos raros, artículos sobre sadomasoquismo y videos en Youtube.com de Eiza González, creo que puedo decir, esperen ¿Qué voy a decir? Con que voy a concluir.
No sé.

Ah sí NO SOY MASOQUISTA. Aunque aparentemente en el mucho sí existen muchos masoquistas, cuyo placer por infringirse dolor físico o mental es tan exquisito que los hace disfrutar de la vida y saborear cada momento como si fuera el último. PERO YO NO SOY MASOQUISTA.

JAJAJAJAJAJA

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