Odio ir al banco

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No me imagino a nadie que no diga eso: Odio ir al banco

Acabo de descubrir la gran aversión que tengo por el banco, bien, antes el sentimiento que tenía por las instituciones bancarias era simple y todo se resumía a “son unos rateros de guante blanco”, pero en últimas semanas que he tenido que ir al banco por diversos trámites, además, encima de la pésima imagen que tenía de estos cuates, ahora encima de todo eso, los odio y les tengo un gran rencor.

Ahora si porque nació la banca por internet, es en este momento que puedo comprender porque las transferencias en línea, los pagos en línea, los tramites y la banca móvil se han hecho tan populares, tanto, que ahora hasta queremos pagar el pinche refresco y gansito que nos compramos por el celular o con la tarjeta, antes que ir al banco o al cajero por dinero real.

Y es que es una puta monserga tener que ir a un banco; en serio.

No se cómo pudieron haberle hecho mis papás y generaciones antiguas para sobrevivir al banco, que literal ingresar al banco, es una pesadilla de ineptitud e ineficiencia; algo así como el chiste de los perezosos de Zootopia.

Son tan lentos, tan ineficientes en el banco, que no entiendo porque las personas que están ahí no están neuróticas, digo, yo solo he ido dos veces, y lo juro, estoy a punto de aventarle la silla a mi ejecutivo para que deje de pendejear y se ponga a trabajar.

Es en serio, mis papás se la pasan diciendo “en mis tiempos tenía que caminar mil kilómetros a la escuela”, bueno, algo así dicen para cuando quieren decirme que ahora disfruto de muchas comodidades que ellos no tuvieron; pero wey, no hay que ir lejos, eso de ir al banca es como el viaje en el tiempo, cuando las personas tenían que viajar mil kilómetros a la escuela, pero en el banco te sientas a ver como el tiempo se va lentamente, mientras te duermes esperando en tu silla y miras como el ejecutivo “multitask” contesta un correo, platica con alguien que lo saluda, contesta el teléfono, atiende a otro ejecutivo que lo consulta media hora sobre cómo hacer algo, y lo peor es que ninguna de esas actividades las hace correctamente.

Neta, odio ir al banco.

No entiendo como estas personas bien capacitadas, pueden hacer que el tiempo se pase tan lento, no entiendo que haga tan perezosas a estas personas.

Lo irónico es que teclean a mil por segundo en su computadora, pero parece ser que no escriben nada, solo oigo el teclado y sus tic, tic, tic, pero me tienen ahí sentada esperando.

De verdad me asombra la lentitud e ineficiencia de los cajeros de un banco, que parecen hacer mucho, pero no hacen nada y mientras me tienen esperando, literal dos horas, para decirme “no se pudo, venga mañana”.

¿Es neta?

Odio ir al banco

Por eso Dios invento el internet, para nunca más tener que poner un pie en el banco.

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