Ya no queremos usar el cerebro para nada

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En serio, es literal, y el cerebro parece que lo traemos de adorno, y lo que empezó siendo algo cómodo y practico, cediendo poco a poco el control a la tecnología, hoy en día se resume a que ya nadie quiere pensar, pero no solo es eso, tampoco queremos recordar fechas, eventos importantes, números telefónicos, es más, ya ni siquiera queremos escribir y dictamos a nuestros aparatos o hasta usamos el predictivo, todo sea con tal de hacer el mínimo esfuerzo.

Y en verdad entiendo esto, es cómodo y practico no tener que recordar datos innecesarios como fechas, números telefónicos y esas cosas, además, ahora con los recordatorios de agendas, teléfonos, tabletas y hasta el correo mismo, nada se pierde en la memoria; pero una cosa es usar la tecnología para hacer nuestra vida más fácil y otra muy distinta es apagar nuestro cerebro por completo.

Esto es muy obvio y notorio, y solo tienes que conversar con una persona para descubrir que trae el celular en modo avión y el cerebro en modo apagado, porque lo que se dice ahora carece de toda lógica y sentido.

Aunque también, siendo justos, esta tendencia a no guardar nada de información en el cerebro y no usarlo para nada, es el resultado lógico de la facilidad que nos provee la vida digital con su montón de dispositivos, y es que ahora solo hace falta un teléfono inteligente con datos o conectado a una red Wi-Fi para que una persona sea brillante y tenga opiniones notorias, digo, ahora solo hace falta buscar algo en un buscador y toda la información del mundo aparece frente; el problema es que si el cerebro está apagado no se pude discernir de la información que sirve de la información que es basura.

Además, hay que aceptarlo, es bien fácil cuando tienes una duda, cuando no sabes algo, cuando requieres información acudir a tu celular para encontrar todo eso que buscas, el problema está cuando dejamos de lado por completo nuestra capacidad de análisis, raciocinio y lógica para que la tecnología se ocupe por nosotros, y lo peor, no dejamos que inteligencia artificial decida lo mejor para nosotros, simplemente nos dejamos llevar por la tecnología, lo cual creo que está fatal.

En verdad, la tecnología se forjo pensando en que nos iba a ayudar, a ser un complemento y no un sustituto.

Ahora todo se lo dejamos al celular, para que literal nos resuelva la vida, es eso, o somos tan flojos y nuestro cerebro tan inservible que podemos estar tirados en el piso y en vez de pararnos, somos capaces de buscar en google “como pararme” o mandarle un sms a la persona más cercana para que nos ayude a levantarnos.

Y esto lo vi el otro día cuando una chica con su cerebro totalmente apagado abrió la calculadora para hacer una operación matemática sumamente compleja (soy irónica) y necesito que su celular le ayudará a saber cuánto era 2,900 – 1,000.

Es en serio, uso la calculadora para saber cuánto eran 2,900 – 1,000 y después la volvió a usar para saber cuánto eran 1,900 (el resultado de la operación anterior) menos 1,000, en serio, la chica necesito una calculadora para saber que eran 900 pesotes.

Oh dios mío, y yo creía que era flojísima para las matemáticas, este es el colmo de la flojera y la pereza mental.

Si mis maestros de la primaria la vieran, les daría un infarto, si aquellos maestros que me decían que aprendiera a sumar y restar porque no traería una calculadora en la bolsa en todo momento, ellos, les daría una aneurisma de ver eso.