Como dejar un vicio

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Ojalá la acción fuese tan fácil como decirlo; sin embargo, esto entra en la categoría de cosa en la vida, que en teoría es fácil decirlo, pero en la práctica es casi imposible dejar un vicio, y sin importar cuan dañino sea, a veces simplemente no se puede renunciar a algo que te gusta mucho.

Personas, acciones, cosas, en fin, lo que sea, hay vicios de todo tipo y es muy difícil renunciar a ellos, y seguro la culpa es, no de la adicción, sino al gran placer culposo que nos causan.

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Eso es un gran absurdo y una gran injusticia de la vida, y todo lo que a una persona le puede gustar entra casi siempre, en lo prohibido, lo ilegal, lo dañino o lo autodestructivo; me pregunto ¿por qué?, porqué es así la vida, que alguien me explique.

Aunque, por otro lado, eso dice mucho de la raza humana, dice mucho de nosotros, dice cada mucho de las personas y el hecho que nos gusten las cosas malas, que prefiramos lo malo de la vida, delata algo oscuro en nuestra esencia.

Así somos todos, preferimos siempre lo prohibido, aquello que no podemos hacer o que nos dicen que no podemos hacer, así es nuestra naturaleza, y si a eso, le sumamos lo divertido que es hacer cosas prohibidas, entonces tenemos la fórmula perfecta para un desastre.

Pero, lo interesante llega después, y justo cuando estamos enganchados con algo, con un vicio, y cuando se dice fácil que se puede renunciar a él, se descubre que no es así, y a veces, ni con toda la fuerza de voluntad del mundo, se puede renunciar a un vicio, y así hay muchas personas que todos los días dicen que ya no van a fumar, personas que dicen que reducirán los videojuegos, personas que prometen dejar la copa después del trabajo, y estamos las personas que juramos y perjuramos, después de un atracón de comida chatarra, que ya no lo haremos más.

Lo cierto, es que nuestra convicción suele desvanecerse cuando nuestro vicio, nuestro delirio y nuestra debilidad se asoma por la ventana.

Parece simple y fácil, dejar un vicio, después de todo dejar de hacer algo es tan fácil como decirlo o pensarlo, y una vez se tiene la intención, simplemente se cumple y se deja de hacer.
Después de todo, no se necesita un gran plan y si quieres dejar algo es tan fácil con “dejarlo ir”.

Repito, eso es en teoría así es, y cuando no quieres algo, simplemente dejas de hacerlo; lo malo es que la mente, o por lo menos una buena parte, aún no recibe ese mensaje y renunciar a algo termina siendo una tarea muy compleja y complicada, y básicamente imposible de hacer.

Ahí es cuando se aplica la fuerza de voluntad, ese elemento fuerte, invisible y necesario que te ayudará en esa transición y te permitirá dejar eso que ya no quieres hacer.

Ahora, de forma honesta creo no hay una receta mágica, o una formula a seguir, y renunciar a algo, a cualquier vicio, es muy complejo; pero para poder lograrlo se necesita:

  • Fuerza de voluntad
  • Compromiso
  • Entender las razones por las cuales se debe renunciar a eso
  • Hacer una lista de pros, contras y beneficios

Y lo más complejo será, cada usar toda la fuerza de voluntad, para evitar caer en la tentación, porque una vez que lo hagas, no vas a parar.

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