Reseña de la película The Aeronauts (2019)
Imagínate estar atrapado en una canasta de mimbre, colgado a miles de metros de altura, con un frío que congela hasta las ideas y tu única compañía es un científico obsesionado con predecir si mañana va a llover o no. Básicamente, esa es la premisa de The Aeronauts, una cinta que reúne a la dupla dorada de Felicity Jones y Eddie Redmayne. Si pensabas que su química en La Teoría del Todo fue buena, espérate a verlos pelear contra tormentas y la falta de oxígeno mientras intentan no caer al vacío. Es una de esas películas que te hacen sudar las manos del vértigo, pero que no puedes dejar de mirar porque la tensión se corta con cuchillo.
Aunque la ambientación de 1860 es impecable y todo parece sacado de un libro de historia polvoriento, hay un detalle curioso: la trama se toma unas cuantas licencias creativas bastante grandes. Si bien James Glaisher fue un meteorólogo real que se jugó el pellejo subiendo en globo para entender el clima (cuando todos creían que las nubes eran puro capricho divino), su compañera de aventuras en la vida real no fue la intrépida Amelia Wren. Pero, honestamente, poco importa la exactitud histórica cuando tienes a Felicity Jones interpretando a una piloto ruda y empoderada que maneja las crisis mejor que cualquiera de nosotros maneja un lunes por la mañana. La ficción aquí sirve para darnos un espectáculo visual y emocional que funciona de maravilla.
¿Por qué ver The Aeronauts y sufrir de vértigo un rato?
Lo más destacado de esta producción es cómo logra que te importen dos personas encerradas en un espacio diminuto mientras el mundo se hace pequeño bajo sus pies. The Aeronauts nos transporta a una época donde la ciencia era casi un deporte extremo y los avances tecnológicos dependían de gente lo suficientemente valiente (o loca) para probarlos. Jones brilla en su papel, recordándonos esa fuerza que ya le vimos en Rogue One o La voz de la igualdad. No es la damisela en apuros; es quien toma las riendas —literalmente— cuando las cosas se ponen feas allá arriba. Junto a Redmayne, crean una dinámica que sostiene toda la película, equilibrando el drama personal con la acción de supervivencia pura.
Si eres de los que se marea subiéndose a una silla, prepárate, porque la cinematografía hace un trabajo excelente transmitiendo la inmensidad del cielo y el peligro constante. Hay secuencias que te tendrán al borde del asiento, rogando que no se rompa ninguna cuerda. Es fascinante ver cómo transforman la meteorología, un tema que suena aburridísimo en papel, en una aventura de alto riesgo. La película logra que te preocupes genuinamente por si lograrán medir la humedad o si terminarán convertidos en paletas heladas humanas.
Un viaje visual con algunos baches narrativos
Claro, no todo es perfecto en las alturas. La estructura de la cinta recurre bastante a los recuerdos y flashbacks para explicarnos por qué estos dos están tan dañados emocionalmente y por qué decidieron subirse a un globo en primer lugar. A veces, estos cortes al pasado rompen un poco el ritmo vertiginoso del ascenso, se sienten como pausas comerciales en medio de la acción. Sin embargo, sirven para dar contexto y justificar las motivaciones de los personajes, alargando un poco la experiencia para que no sea solo 90 minutos de gente tiritando de frío. A pesar de esto, The Aeronauts mantiene el interés y ofrece un entretenimiento sólido que vale la pena, especialmente si ya tienes tu suscripción de Amazon lista.
En cuanto al elenco, es innegable el crecimiento actoral de los protagonistas. Felicity ha dejado atrás los papeles sencillos para consolidarse como una actriz de carácter, capaz de cargar con el peso emocional y físico de la trama. Por su parte, Eddie Redmayne sigue demostrando que es un actor confiable, capaz de transmitir esa vulnerabilidad e intelecto nerd que tanto le caracteriza. Juntos hacen que The Aeronauts sea más que una simple película de aventuras; es un relato sobre la ambición humana, la superación del duelo y la locura necesaria para tocar el cielo con las manos. Una opción ideal para el fin de semana, siempre y cuando no le tengas miedo a las alturas.