Reseña de la película El principito 2015

Imagina vivir con un itinerario tan estricto que hasta parpadear parece tener un espacio agendado en un pizarrón gigantesco. Esa es la realidad de una niña muy aplicada que protagoniza esta tremenda joya animada. Cuando te sientas frente a la pantalla para disfrutar la película El principito, te das cuenta de volada que no se trata de un simple cuento de buenas noches para niños, sino de una pedrada directa al adulto ocupado y estresado que todos llevamos dentro. Es una cachetada con guante blanco que te invita a soltar los pendientes un rato y recordar qué era lo que realmente te hacía feliz cuando eras morro y no tenías que pagar recibos.

El giro inesperado en la película El principito

En lugar de recetarnos exactamente la misma historia que ya leímos mil veces en el clásico libro, esta adaptación hace una jugada maestra metiendo a un aviador viejito y bastante excéntrico como hilo conductor. A través de sus relatos súper alucinantes, este señor le enseña a su estructurada vecinita el inmenso valor de la imaginación y la espontaneidad. Esta frescura en el guion hace que la trama se sienta totalmente nueva, logrando que nos cuestionemos fuertemente si estamos viviendo de verdad o solo estamos existiendo en automático. Para quienes buscan una historia que les mueva el tapete, esta producción brilla por detalles que te marcan de por vida:

  • Rompe con la rutina tóxica: La cinta te recuerda de manera magistral que obsesionarse con el futuro y la productividad te termina chupando la energía vital.
  • Un zorro inolvidable: Presentan a uno de los personajes más adorables de la pantalla grande, con una animación tan chula y tierna que vas a querer abrazar el televisor.
  • Mensaje sin fecha de caducidad: Te pega justo en los sentimientos al demostrar que madurar no significa volverse una persona gris y aburrida.

Detalles visuales que te roban el aliento

Si hay algo que resalta de manera espectacular en esta entrega, es la forma en la que combinan diferentes estilos visuales para contar dos historias al mismo tiempo. El mundo cuadrado, monótono y sin chiste de los adultos choca padrísimo con las texturas rústicas de papel y acuarela que le dan vida a los recuerdos del viejo aviador. Al analizar profundamente la película El principito, es imposible no sentir una nostalgia tremenda por esos días donde una caja de cartón podía ser una nave espacial.

Toda esta maravilla visual y narrativa desemboca en un golpe de realidad tremendo: crecer no es el problema, el verdadero peligro es olvidar cómo soñar y maravillarse con las cosas simples del día a día. Definitivamente es una de esas producciones que tienes que echarte con unos buenos pañuelos a la mano, porque te conecta directo con tu propia infancia y te deja reflexionando muchísimo sobre a quiénes les dedicas tu valioso tiempo. Tienes que verla sí o sí para reiniciar tu sistema emocional y recordar que lo esencial es invisible a los ojos.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com