Reseña de la película Big Eyes

¿Te imaginas que te roban el crédito por todo tu trabajo, y por años, el mundo cree que otro es el genio detrás de tus creaciones? Pues justo eso, y un relajo legal tremendo, es lo que cuenta la película Big Eyes. Dirigida por el inconfundible Tim Burton, esta cinta de 2014 nos zambulle en una historia real que, a veces, es más extraña que la ficción. Con actuaciones de lujo de Amy Adams y Christoph Waltz, es un clavado en el mundo del arte, la fama y cómo una mentira bien contada puede llegar muy lejos. Prepárate para conocer la verdad detrás de esos cuadros de niños con ojos enormes que, de seguro, alguna vez viste por ahí.

El arte de esconder la verdad en la película Big Eyes

La historia arranca con Margaret Ulbrich, una artista talentosa pero un poco tímida, huyendo de un matrimonio que no le hacía nada bien. Con su hija a cuestas y sus pinturas bajo el brazo, llega a la vibrante San Francisco de los años 50, buscando un nuevo comienzo. Sus obras, esos retratos de niños con unos ojos desproporcionadamente grandes y melancólicos, eran únicos y llamativos. En una de esas ferias de arte donde se junta de todo, conoce a Walter Keane, un tipo carismático, con labia y un don para vender hielo en el desierto. Él también se decía pintor, aunque sus obras no eran tan… memorables. El chispazo fue rápido, se casaron, y ahí es donde el enredo comienza.

Walter, con su labia de vendedor, empezó a mover los cuadros de Margaret. El problema es que, para hacerlos más “comerciales” y venderlos como pan caliente, se colgó de la autoría. Él empezó a decir que era el creador de esos cuadros que, rápidamente, se volvieron un fenómeno mundial. La gente los amaba, los compraba, y Walter se hacía famoso y rico, mientras Margaret seguía pintando en secreto, en el cuarto de atrás. La película Big Eyes nos muestra este engaño a fuego lento, cómo una mentira pequeña se vuelve un monstruo gigante que se traga la vida de Margaret.

Un dueto de actuaciones para recordar

Si algo hace que esta película sea un agasajo, son las actuaciones de sus protagonistas. Amy Adams, en el papel de Margaret, te va a conmover hasta las lágrimas. La ves pasar de una mujer apocada y sumisa a una que, poco a poco, empieza a encontrar su voz y a luchar por lo que es suyo. Su mirada, tan expresiva, te transmite toda la angustia y la fortaleza de su personaje.

Por otro lado, Christoph Waltz interpreta a Walter Keane y, ¡ay, caray!, lo hace de forma magistral. Su Walter es encantador, hipnótico, pero al mismo tiempo un manipulador de siete suelas, un charlatán que podría venderte tu propia casa dos veces. Ver la dinámica entre estos dos actores es fascinante: una mezcla de amor, engaño y una tensión que te mantiene pegado a la pantalla. La química que tienen es tan fuerte que hace aún más creíble el conflicto que se vive en la película Big Eyes.

El arte y los big eyes: Más allá de la pintura

Los cuadros de los niños con ojos grandes no son solo el centro de la historia; son casi un personaje más. Tim Burton, conocido por su estilo visual único y un tanto gótico, encuentra en estas pinturas la excusa perfecta para desplegar su magia. Captura la esencia de los años 60, con sus colores, su moda y esa inocencia aparente que escondía un montón de cambios sociales. La película nos invita a reflexionar sobre qué es arte, quién decide qué es valioso y, sobre todo, sobre la importancia de la autoría y la verdad.

Aquí te dejamos algunas ideas que la película Big Eyes pone sobre la mesa:

  • ¿Fama a cualquier costo?: La historia de Walter nos demuestra hasta dónde puede llegar la ambición por el reconocimiento y el dinero, incluso si eso significa pisotear a otra persona.
  • La voz de la mujer en el arte: Margaret representa la lucha de muchas mujeres artistas en una época donde era difícil que su trabajo fuera tomado en serio, especialmente si no había un hombre que lo “respaldara”.
  • El poder de la verdad: Al final, la batalla legal entre Margaret y Walter es una confrontación épica donde la verdad, por fin, tiene su oportunidad de salir a la luz, aunque sea de la manera más insólita.

La película Big Eyes es un plato fuerte para los amantes del buen cine. Es una historia sobre el empoderamiento, la valentía para defender la verdad y el camino difícil pero gratificante de encontrar tu propia identidad. Es un recordatorio de que, a veces, detrás de la obra más famosa, hay una historia humana fascinante y, en este caso, ¡un montón de ojos grandes que te miran fijamente mientras la descubres! No solo te va a entretener, sino que también te dejará pensando en la importancia de ser auténtico, sin importar lo que el mundo espere de ti.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com