Platicas incomodas en el chat de facebook
Seguramente te ha pasado que estás lo más tranquilo checando memes o viendo videos de perritos y de repente aparece ese globito rojo en la pantalla que te hiela la sangre. No es el banco ni el jefe pidiendo chamba extra en domingo, es algo mucho más temido: un pariente lejano o un primo chiquito que decidió que hoy era el día perfecto para iniciar platicas incomodas en el chat. En ese momento, tu cerebro se pone en modo avión y te das cuenta de que la comunicación humana ha llegado a un punto de no retorno donde un simple mensaje de “hola” se siente como una pregunta de examen profesional para la cual no estudiaste absolutamente nada. Lo peor es que el mensajito se queda ahí, mirándote fijamente, mientras tú intentas procesar qué demonios le vas a decir a un chamaco con el que no tienes ni un solo tema de conversación en común.
Antes, la convivencia con la familia estaba bien delimitada a las fiestas de cumpleaños o a las cenas de Navidad, donde uno iba mentalmente preparado con un guion de respuestas genéricas para salir del paso. Sabías que te iban a preguntar por el novio, por el trabajo o por qué no has terminado la tesis, y ya tenías tus diálogos ensayados para brillar frente a los tíos abuelos. Pero la tecnología decidió que ahora todos tenemos que estar disponibles las veinticuatro horas del día, transformando lo que antes era un saludo cordial de pasillo en interminables platicas incomodas en el chat. Es ahí cuando te das cuenta de que, en la jerarquía familiar, tú sigues estando hasta abajo de la cadena alimenticia; es más, el perro de tu jefa tiene más rango y mejores habilidades sociales que tú cuando se trata de responder un mensaje de un sobrino que quiere platicar de caricaturas que no has visto en tu vida.
Cómo sobrevivir a las platicas incomodas en el chat
El verdadero reto empieza cuando intentas ser una persona decente y no dejar en visto a los familiares, pero tu repertorio de temas se agota a los tres segundos. Te hablan de cosas que les gustan a los jóvenes de ahora y tú, que ya te sientes más cerca del retiro que de la secundaria, terminas aplicando la vieja confiable de responder con una carita feliz o un pulgar arriba. Las platicas incomodas en el chat se vuelven un deporte de alto riesgo cuando no sabes si reírte de un chiste que no entendiste o si el “jajajaja” que pusiste va a ser malinterpretado como una burla cruel. La realidad es que muchas veces terminamos pareciendo la persona más extraña del mundo porque nuestra única defensa ante la falta de palabras es un bombardeo de gestos visuales que, seamos honestos, solo confunden más al interlocutor y nos hunden más profundo en el hoyo de la vergüenza social.
Para navegar estas aguas turbulentas de la mensajería moderna, toma en cuenta estos puntos que te salvarán de un momento bochornoso:
- Usa los gestos visuales con sabiduría, porque un exceso de caritas puede hacerte ver como alguien que perdió la capacidad de articular palabras.
- Mantén las respuestas cortas y amables, así evitas que la conversación se desvíe hacia terrenos pantanosos donde termines dando explicaciones que nadie te pidió.
- Acepta tu lugar en el orden familiar y entiende que, a veces, ser el pariente que solo pone “ok” es mejor que intentar ser el alma de la fiesta virtual y fallar épicamente.
- Ten a la mano temas genéricos como el clima o la comida, que siempre funcionan para cerrar ciclos de conversación que ya no dan para más.
La neta es que nadie nos enseñó a manejar este nivel de cercanía digital con personas que apenas conocemos de un par de reuniones anuales. El Facebook revolucionó la forma de convivir, pero también nos puso en la mira de tíos, primos y conocidos que no tienen filtros a la hora de escribir. Las platicas incomodas en el chat son ya una parte inevitable de nuestra existencia en línea y, aunque a veces sintamos que nuestro cerebro se queda en blanco, siempre queda el consuelo de que un buen repertorio de imágenes chistosas puede salvarnos el pellejo. Al final, lo importante es mantener la calma y recordar que, si las cosas se ponen muy densas, siempre puedes decir que te quedaste sin pila o que el internet te está fallando, una mentira piadosa que es totalmente válida para conservar la poca salud mental que nos queda después de tanto mensaje aleatorio.
Tener que responder mensajes extraños de familiares o desconocidos es un reto moderno. Te damos los mejores consejos para manejar esas situaciones con mucho humor.