Cuando el día comienza mal

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Una de las cosas que puedes esperar cuando el día comienza mal, es que la mala suerte te persiga todo el día.

Si me conoces algo, aunque sea muy poco, sabrás que soy una persona algo supersticiosa, por lo menos un poco; no sé, supongo que no es en sí mismo ser supersticiosa pero sí creo en la suerte y que las cosas están conectadas como presagios de algo que va a pasar, pequeños avisos que nos dan para estar alertas a las cosas.

Ok, bueno, si soy supersticiosa en un término general, pero es que por experiencia he visto que nada es una casualidad y las cosas se conectan como pistas del cosmos, a veces para darte un buen mensaje, otras veces para avisarte de algo malo; aunque bueno, a veces decir si el mensaje es positivo o negativo es algo impreciso; pero algo que no se puede negar son las conexiones o las pistas, esas que si existen.

Creo que todo es un mensaje, es un presagio místico que se envía a todas las personas cuando algo ‘diferente’ va a ocurrir. Además hay días en los que todo sale mal, como si eso fuera cósmico y cuando el día comienza mal, es porque muy seguramente todo el día será un caos, un gran y desastroso caos en lo que todo saldrá mal, como lo predice la teoría del caos.

Y bueno, tener un presagio o el aviso de que ese día será desastroso, no es excusa para no querer salir de tu casa, la mala suerte ya está contigo, te quedes o te vayas, todo ese día será un caos.

Pero ¿por qué?, ¿qué pasa?, ¿acaso es aleatorio, random o casual?, o tal vez sea algo que está predestinado como en la trama la película los agentes del destino, esa película de Matt Damon que comenzó muy bien con Emily Blunt y de repente se hizo muy aburrida, si, esa película que hablaba de una especie de ángeles o como se le llamaba en la película, agentes del destino que para que cumplieras tu destino hacían que la buena suerte o la mala suerte te siguieran, haciendo que pasaran cosas extraordinarias, cosas sin explicación y que rompen con tu rutina, cosas que te hacen pensar que cuando el día comienza mal todo puede pasar.

O tal vez no sea nada, no haya agentes del destino y la buena o la mala suerte sea algo que nosotros provocamos, como dice el viejo dicho: a veces pasan cosas malas, pero a veces simplemente te pasan cosas malas porque eres muy idiota.

O algo así decía.

Pero el punto es que a veces pasamos mucho tiempo buscando explicaciones ilógicas a un mal día y muchas veces atribuimos esos ‘presagios’ de un mal día a la mala suerte; cuando a veces simplemente nos pasan cosas malas por nuestras malas decisiones, por descuidos y porque no ponemos atención a las cosas que hacemos.

Tal vez cuando el día comienza mal, nos es un aviso de mala suerte o cosa extraordinarias, tal vez solo sea la suma de muchos errores que se juntaron como decidir conscientemente dormirte 5 minutos más, sabías que existía el riesgo de quedarte dormido media hora más, el peligro de que se hiciera tarde, de que te quemaras con la cafetera, de que el agua de la regadera saliera fría, de que no pudieras peinarte, de que tuvieras que salir corriendo y casi te atropellara un coche porque en tu apuro no te das cuenta de las cosas que pasan a tu alrededor, y no te das cuenta que empezar mal el día en la oficina, llegando tarde y siendo regañado por tu jefe, NO FUE NINGUN AVISO DE UN MAL DÍA, sino que fue una decisión que tomaste conscientemente al decidir dormir 5 minutos más.

Cuando el día comienza mal puede ser un aviso cósmico de mala suerte o que algo importante va a suceder y debes prepararte para ello; pero normalmente la explicación más lógica es que ese día es la suma de muchas malas decisiones cristalizándose contra ti y solo eso.

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