Canción Demons de Imagine Dragons
Seguramente te ha pasado: vas en el coche, entras a una tienda o simplemente pones una lista de reproducción aleatoria y, de pronto, comienza ese intro inconfundible. Es casi instintivo empezar a tararear y prepararse mentalmente para gritar el coro como si tuvieras una bestia interna queriendo salir. Y es que Demons de Imagine Dragons es una de esas rolas que se adhieren al cerebro con pegamento industrial. Aunque la letra habla de oscuridad, demonios internos y cosas bastante densas, el ritmo nos hace sentir que estamos en la cima de una montaña con el viento en la cara. Esa es la magia de esta banda de rock alternativo, logran que nuestras crisis existenciales suenen increíblemente épicas.
Lo curioso de todo este asunto es que, aunque la sentimos súper fresca, la pista tiene su historia. Fue grabada originalmente en 2011 para un EP llamado Continued Silence, pero su explosión real llegó cuando la metieron en el álbum debut de la banda, Night Visions. Fue el tercer sencillo que lanzaron, allá por octubre de 2013, bajo el sello de Interscope Records. La composición fue un trabajo en equipo entre la agrupación, el productor inglés Alex Da Kid y Josh Mosser. Juntos cocinaron esta mezcla perfecta de melancolía y potencia que nos hace sentir invencibles aunque la letra diga que estamos “hechos de avaricia”.
¿Por qué Demons de Imagine Dragons nos pega tanto?
Quizás la razón por la que no podemos dejar de escucharla es porque ha estado literalmente en todas partes. Si eres de los que pasaba horas frente a la consola, es muy probable que Demons de Imagine Dragons fuera el soundtrack de tus mejores goles en el Pro Evolution Soccer 2015 o de tus intentos por no perder el ritmo en Guitar Hero Live. La industria del entretenimiento sabe que esta canción funciona, y por eso la metieron hasta en la sopa: apareció en los tráilers de películas como The Words y What to Expect When You’re Expecting. Básicamente, la canción nos ha estado persiguiendo, pero nadie se queja.
Pero no todo es diversión y videojuegos. El video musical, que se estrenó en el canal oficial de YouTube de la banda, le da un giro mucho más profundo y humano a la experiencia. Mientras vemos a la banda tocar en vivo con una energía brutal, se intercalan historias que te apachurran el corazón: una chica huérfana, un chavo lidiando con problemas familiares, un hombre con síndrome de Marfan y un soldado ayudando a un compañero herido. Es un golpe de realidad entre tanto acorde de guitarra.
El éxito arrollador de Demons de Imagine Dragons
El impacto visual y sonoro del video no fue casualidad. De hecho, está dedicado a la memoria de Tyler Robinson, un fanático de la banda que lamentablemente falleció en 2013 tras luchar contra el cáncer. Tyler inspiró tanto al grupo que decidieron honrarlo de esta manera. Gracias a esta conexión tan honesta con la audiencia, el video superó los 450 millones de vistas, dándole a la banda su segunda certificación importante en Vevo, justo después de su otro monstruo radial, “Radioactive”. Incluso llegaron a estar nominados en los MTV Video Music Awards de 2014 en la categoría de mejor video de rock.
Es fascinante cómo una canción puede tener tantas capas. Por un lado, tienes una producción impecable diseñada para estadios masivos, y por el otro, una letra sincera sobre esconder la verdad para proteger a los que amamos. Demons de Imagine Dragons juega con esa dualidad: queremos ocultar nuestros defectos, pero al final del día, todos tenemos algo que nos atormenta, y cantarlo a todo pulmón parece ser la mejor terapia colectiva que hemos encontrado.
Ya sea que la interpretes como una confesión de amor trágica o simplemente como el himno perfecto para desahogarte un viernes por la tarde, la realidad es que esta pieza musical llegó para quedarse en el ADN de la cultura pop. Nos recuerda que, aunque “los santos que vemos están hechos de oro”, todos tenemos un pequeño desastre interno que, curiosamente, suena bastante bien cuando se le pone ritmo. Así que la próxima vez que sientas que tus demonios están muy cerca, súbele al volumen y déjalos cantar.
