Estaba en la votación equivocada

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Nunca les ha pasado que hay votar para elegir o decidir lo que sea, simplemente hay que hacerlo; que helado quieren que se compre, pues votemos, que película vamos a ver, votación, a dónde vamos ir de vacaciones, quien vota por tal destino. Obvio, vivimos en una democracia y entonces como nos gusta tanto eso de la representatividad popular ponemos las decisiones sociales que nos afectan a todos a votación, un proceso medianamente justo que permite que la voluntad de la mayoría represente o más bien elija la actividad que se va a desempeñar, al haber una votación de por medio, eso de las quejas o no aceptar el resultado no es factible, nop, ni el TRIFE puede impugnar una decisión que fue aprobada por la mayoría, sin importar que tu no quieras comer helado de mamey, no tengas ganas de ver Rango o no tengas ganas de irte de vacaciones a pueblear y más bien tienes ganas de playa, cuando la mayoría habla no te queda más que aceptar y acatar el resultado, repito sin importar que tú quieras hacer algo diferente, así es la democracia representativa, aunque eso signifique que algún idiota o flojo vote por opciones no tan adecuadas.

Puede resultar muy frustrante eso de participar en una democracia, en una votación cuyos miembros no evaluaron adecuadamente la mejor decisión y solo lo hicieron pensando en aspectos muy superficiales de una determinada situación, y quieras o no, normalmente las opciones de una votación son totalmente opuestas, es por eso que los idiotas no deberíamos votar.

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Estaba en la votación equivocada
Verán ustedes, para variar termine votando por la opción que no quería, así me pasa. No sé, si yo sea medianamente estúpida o muy distraída, ok, tengo que aclarar aquí algo, si bien yo suelo referirme a mi persona con estos adjetivos como “estúpida”, “tarada”, “idiota”, “imbécil”, “teta” o “medianamente ignorante”, eso no significa por ningún motivo que permita que nadie me lo repita o haga eco de ello, así que por favor abstente de repetirme estos adjetivos, a no ser que quieras quedarte hablando solo o sola, continuemos después de este breviario cultural.

Y es que el otro día estaba en el gym, lo sé, tengo una vida muy predecible y estoy en el gym haciendo ejercicio o estoy en el trabajo disque trabajando o estoy en casa escribiendo, son los tres lugares en donde yo estoy siempre, pues bien, yo estaba muriéndome de cansancio en el gym cuando la instructora pregunta ¿quieren hacer la opción difícil o la fácil? Y nadie respondió, todos nos quedamos en silencio, cuando entonces a ella se le ocurrió una votación, y según yo estaba poniendo atención, la opción A era la opción difícil, y como me estaba muriendo, pues obvio, no iba a votar por eso, y la opción B que era la fácil solo obtuvo 5 votos contándome, versus la opción A que gano 9 adeptos, chaleeeeeeee, pinche gente loca que quiere hacer mucho ejercicio; cuando perdí solo pude mirar feo a todos los que habían votado por el track de difícil, cuando la persona que estaba junto a mí que voto por la opción B me dijo: “gano la flojera” y entonces me quede pensando muchos segundos hasta que reaccione y descubrí que estaba votando por la opción que no quería, maldita sea, otra vez me paso, y fue gracias a la democracia de la que me queje hacía unos minutos antes que gano la opción que yo quería y no fue gracias a mí.

Eso es lo malo de las votaciones, que si no estás completamente informado y súper consciente de lo que estas eligiendo puede ser que después te des cuenta de tu error, lo bueno para mi es que gano la opción que yo necesitaba en ese momento, un descanso para mis pulmones y mis músculos, pero repito no fue gracias a mí y lo peor es que me enoje en ese momento, hasta que me di cuenta de lo que pasaba.

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