Dónde nace el amor, ¿en la vista o en el trato?

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Sabes, justo cuando creía que sabía mucho de amor, OJO, DIJE MUCHO, NO TODO, justo cuando creía que sabía mucho de esos temas, descubro que no se nada; tal vez sea más honesto decir, como lo hizo un gran filósofo hace mucho tiempo, “solo sé que no sé nada”, eso me ahorraría mucho tiempo y frustraciones personales, admitir que de muchas cosas, entre ellas el amor, mi conocimiento es nulo, o muy poco.

Y a qué viene todo este choro filosófico sobre el amor, el conocimiento y la vida, mmmm, querido lector, estoy a punto de develarlo, solo ten un poco de paciencia, porque en este post analizaremos juntos que es lo que hace que surja el amor, acaso ver a alguien que nos guste mucho o la convivencia diaria marca lo que es el amor.

Bien, yo soy una persona de ideas fijas, tan fijas como el paso del tiempo y después de 31 años de forjar mi carácter y perpetuar esos patrones de ideas, pues resulta que uno se hace difícil y por supuesto con ideas que son difíciles de sustituir, eso me pasaba con muchas de las concepciones que tenía del amor, de cómo debía ser, dónde nace el amor, que es lo que se espera del amor y todas esas cosas relativas.

Así que cuando alguien me hablaba de amor, ya sea un sentimiento que yo inspiraba o tal vez otra persona, eso no importaba, cuando me decían que se habían enamorado de vista, SIN CONVIVENCIA RECIPROCA, simplemente por ese trato ocasional que se tiene, en pocas palabras un flechazo de amor porque alguien te gusta o tal vez algunas platicas ocasionales en internet, yo decía de forma tajante que eso era imposible, QUE ESO ERA TODO MENOS AMOR, tal vez un capricho, una obsesión, o un mero deseo; pero amor, dios, como una atracción física y mundana podía ser confundida con amor

¿Cómo eso podía ser amor?, en serio dime.

Siempre pensé, que la convivencia, que el conocer realmente a una persona y aprender a quererla y tolerarla, eso era amor y únicamente sucedía como un proceso lógico de conocer a alguien, de pasar el tiempo descubriendo a esa persona, como cuando lo hacía El Principito y pasaba su tiempo, conociendo y descubriendo el amor que tenía por su Rosa, para mi esa era la única manera de encontrar, conseguir y lograr el amor.

Era algo claro, o siempre fue algo visible para mí, el amor nace únicamente de la convivencia, obvio, tenía que ser una convivencia en la que exista el respeto, el interés, metas en común, diversión, complicidades y todas esas payasadas filosóficas y bellas que se han escrito de lo que es el amor y como debe ser. Teniendo esa claridad de ideas, yo sabía que el gusto por alguien, era meramente una atracción, algo físico, algo cachondo, algo que tiene que ver con el deseo, con la obsesión, con el capricho, con lo físico; mientras que de forma etérea y sublime, casi inalcanzable, en ese lugar se encontraba el amor romántico e ideal, ahí es radica el amor, ahí es dónde nace el amor, con la convivencia.

Pero llega un buen día en el que te das cuenta de que todo lo que creías era una vil patraña, bueno, por lo menos a mí, me llego mi epifanía* personal, en la que descubrí que no puede haber amor, sin las dos cosas de las cuales estoy hablando, atracción y convivencia.

Resulta que después de muchos años, sufriendo de amores, descubro que no son excluyentes y estos dos factores deben ir siempre juntos y de la mano, lo físico con lo espiritual, unido por la mente, RAYOS, esa fue la revelación de la semana y no me sucedió porque estuviera bajo la influencia de psicotrópicos o me haya visitado un fantasma o aparición.

A veces los mensajes más profundos de la vida llegan cuando menos lo esperas, cuando estas sentado contemplando la vida y como esta sucede; fue en ese momento que descubrí dónde nace el amor y es un conjunto de muchas cosas, entre ellas sentir una poderosa atracción que con la convivencia se convierte en algo que trasciende fronteras, espacio, tiempo y cualquier otra cosa como el ego, el orgullo y las ideas fijadas por el paso del tiempo.

Por ello debo decir que sí, el amor surge del deseo, pero tambien surge de la convivencia, dos personas estando juntas, soportándose y aun así respetándose, mejor dicho, a pesar de todo, respetándose.

epifanía. (Del lat. epiphanīa, y este del gr. ἐπιφάνεια, manifestación). f. Manifestación, aparición. || 2. Festividad que celebra la Iglesia anualmente el día 6 de enero.

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