Contestar el teléfono

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Se han fijado que es bien curioso lo que hacemos cuando hablamos por teléfono, para empezar no nos gusta que nos escuchen, por eso si hay alguien cerca empezamos a hablar bajito o empezamos a caminar dando círculos en plan turístico por toda una habitación o lugar, y no importa que sea algo personal o profesional, simplemente es incómodo que los demás pongan atención a tus conversaciones.

Qué bueno, muchos optan por encerrarse en su oficina o una habitación, pero cuando no se puede te tienes que poner creativo, y empezar a dar vueltas en círculos, a contestar en clave morse y las respuestas son “mmmm”, “sí”, “aja”, “no”; mientras obviamente tu interlocutor se confunde para adivinar en tiempo breve que no puedes hablar.

Y no es que estés contestando una llamada privada o no quieras que nadie se entere, que digo, si tu pareja contesta así de sospechoso ciertas veces el teléfono, ahí si desconfía porque hacer cosas buenas que parezcan malas es síntoma de que algo ocurre; aunque también pasa, a mí me pasa muy seguido que cuando hablo con mis amigos o personas cercanas simplemente no me gusta que escuchen mis conversaciones, lo que digo o el tono en el que lo digo.

Mi vida personal es mi vida personal, tal vez parezca ridículo que yo diga eso, la chica que cuenta todo lo que piensa, siente o experimenta en su blog; pero incluso yo busco privacidad para ciertas cosas que considero mías y sobre todo, si estoy hablando con un amigo o potencial galán el trato es diferente y si tengo audiencia como si yo fuera parte de una película o show de entretenimiento me siento cohibida y obvio, cuando cuelgue todos los que escucharon se burlan de mí y mi nuevo “novio” el cual no existe, pero todos comienzan a buscarme relaciones ficticias y hasta me empiezan a inventar bodas.

Ese es el motivo principal por el cual no es cómodo tener una conversación telefónica con audiencia, y no porque sean testigos de un delito, felonía o una actividad misteriosa; simplemente uno se quiere evitar la carrilla que se pueda generar por tus babosadas dichas al teléfono.

Incluso cuando estas en una llamada de negocios o profesional, el hecho de que tus colegas estén escuchándote y criticándote con la pura vista de lo que dices o como manejas cierto asunto te distrae por completo de la conversación y te hace dudar de ti.

Tener a alguien escuchando tu conversación, personal, familiar, amistosa, romántica, profesional o lo que sea solo te cohíbe y distrae tu atención de todo lo que estás haciendo y terminas diciendo tonterías que ya después ni te acuerdas y no es tu culpa, obvio que no, que digas idioteces por teléfono o comiences conversaciones monosilábicas con “si”, “no”, “aja” es culpa de las personas que muy chismosamente escuchan lo que haces.

Que carajos, acaso no tienen una vida para entretenerse con ella, porque fregaos tienen que poner atención a lo que tú haces.

Esto de contestar el teléfono o celular tiene muchos protocolos, el primero y más sencillo es la privacidad, por eso muchas personas prefieren chatear versus llamarse por teléfono. Pero sabían que existen muchas técnicas para contestar una llamada de forma correcta.

De hecho los expertos en telemarketing saben y muy bien que para realizar una buena llamada que cierre una venta, el vendedor debe estar siempre sonriendo, por alguna extraña razón la sonrisa afecta el tono de la voz de la persona, y en una llamada telefónica el tono de la voz lo es todo. Pero también los expertos aseveran que dependiendo del lado con el que se escuche la llamada telefónica se sabe si es una conversación personal o profesional por el hemisferio cerebral que controla la conversación.

Recientes estudios dicen que contestar el teléfono con el oído derecho es para que el hemisferio izquierdo encargado de la lógica responda la conversación, versus contestar con el oído izquierdo que manda señales al hemisferio cerebral derecho dominado por las emociones.
No sé ustedes, pero es bastante interesante analizar el índole de una conversación simplemente por el lado con el cual se contesta una llamada.
Contestar el teléfono o el celular se vuelve una experiencia de ultratumba en la que para evitarte problemas o herir susceptibilidades, mejor te encierras en una habitación para hacerlo porque de lo contrario las personas que te escuchen se burlaran de ti en el mejor de los casos y la persona detrás de la línea se quedará inconforme por esa platica.