Música, arte, diseño, caminatas, encuentros y muchos hallazgos irás descubriendo a lo largo del río San Lorenzo, donde la vida en verano es más sabrosa.

Son famosos los días eternos veraniegos del norte del planeta.

Noches cortas y mucha luz para gozar de la naturaleza canadiense que brilla con una amplia gama de verdes que se intensifican aún más al reflejarse en sus lagos y ríos. La posibilidad de contemplar la belleza del paisaje es apenas una de las miles de razones por las cuales visitar la provincia de Quebec es ya una obligación.

En estos poblados donde se mezcla la coquetería francesa con la sencillez canadiense, la vida transcurre apacible pero con mucho caché. Además de la oferta culinaria a la que se va integrando la cata de vinos nacionales, está la pasión por las artes y los festivales.

Gozar las calles es ya una de las consignas y una invitación para que los foráneos entiendan por qué una el verano ya tiene espíritu quebequense.

Como cada año hay sorpresas.

A sus tradicionales momentos, como el Festival Internacional de Jazz de Montreal, se suma una conmemoración especial

Sí. Porque cuando se trata de celebrar los quebequenses no se miden.

Diez días de sonido y alegría que retumbarán en todos los rincones de la histórica Quebec City.

Sólo para deportistas

Si eres ya un ciclista esta es tu oportunidad para convertirte en un Qué-biker (ciclista-quebequense). Lo único que tienes que hacer, además de tener muy buena condición física, es participar en esta carrera internacional cuya ruta recorre la costa este. The Québec Singletrack Expérience es una oportunidad para descubrir y explorar en bicicleta de montaña el paisaje que hace ya 475 años enamoró a los conquistadores.

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