¿Por qué me obsesiono con mis relaciones?

Todos hemos pasado por ese momento donde, después de un par de citas que salieron súper bien, ya estamos planeando hasta el nombre de los perros y revisando el muro de la tía abuela de la otra persona. Esa sensación de que me obsesiono con mis relaciones empieza como una chispa de emoción, pero en un abrir y cerrar de ojos se convierte en un incendio forestal de ansiedad y mil escenarios imaginarios. Ser una persona “intensa” no es algo que nos pase a pocos, la neta es que a veces las ganas de encontrar a alguien especial nos hacen perder el piso y empezamos a ver señales de compromiso donde apenas hay un mensaje de buenos días. Esta conducta suele ser una mezcla de nervios, ganas de no estar solos y una pizca de falta de control sobre nuestras propias expectativas cuando alguien nuevo nos mueve el tapete de forma inesperada.

Razones por las que me obsesiono con mis relaciones

El mundo digital en el que vivimos no ayuda ni tantito a mantener la calma, ya que tenemos acceso a la vida del otro las veinticuatro horas del día. Si siento que me obsesiono con mis relaciones, lo más probable es que esté buscando una validación externa que debería venir de mí mismo, pero es más fácil buscarla en los “me gusta” o en la rapidez con la que contestan un chat. Nos convertimos en investigadores privados sin sueldo, analizando cada palabra y cada silencio como si fuera un código secreto que debemos descifrar para asegurar nuestro futuro amoroso. Ser intenso en las etapas tempranas de un romance es como querer correr un maratón sin haber aprendido a caminar; terminamos cansados, frustrados y, muchas veces, espantando a la otra persona que apenas está viendo si le gustamos o no.

  • Idealizamos a la persona y creamos una versión perfecta en nuestra cabeza que nada tiene que ver con la realidad.
  • Sentimos una necesidad urgente de seguridad y queremos etiquetas rápidas para evitar la incertidumbre.
  • Confundimos la química inicial con una conexión profunda de toda la vida.
  • Dejamos de lado nuestros propios pasatiempos para estar disponibles en todo momento para el otro.

A veces, el miedo al rechazo es lo que detona que piense que me obsesiono con mis relaciones de manera poco saludable. Queremos tener el control de todo para que no nos lastimen, pero irónicamente, ese exceso de atención es lo que suele generar más drama. En lugar de disfrutar el proceso de conocer a alguien, nos enfocamos en el resultado final, lo que nos quita toda la espontaneidad y la diversión del ligue. Aprender a soltar un poquito el celular y dejar que las cosas fluyan es básico para no terminar con el corazón hecho pedazos por expectativas que nosotros mismos inventamos en un momento de ocio y mucha imaginación.

Entender por qué me obsesiono con mis relaciones es el primer paso para bajarle dos rayitas a la intensidad y empezar a disfrutar de nuestra propia compañía. No hay nada más atractivo que alguien que tiene su propia vida, sus metas y que no necesita que otra persona le resuelva la existencia cada cinco minutos. Al final del día, el amor debe ser un complemento padre y no una carga pesada llena de dudas y persecuciones digitales. Si logras equilibrar tus ganas de querer con un poco de amor propio y paciencia, verás que las cosas se acomodan solitas sin necesidad de estar checando la última conexión de nadie a las tres de la mañana.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com