Ser amigo de tu ex, ¿es posible?

Después de cortar, ¿Quién no se ha preguntado si esa persona que antes te robaba besos ahora podría robarte una papa de tu plato, pero en plan “cuate”? La idea de ser amigo de tu ex suena a plan con maña para algunos, y para otros, a la cima de la madurez emocional. Es como querer meter un elefante a una combi: te preguntas si de verdad cabe o si todo va a tronar. La verdad es que muchos se avientan a la piscina de la amistad post-romance, pero no todos salen ilesos. Es un tema que siempre saca chispas en las sobremesas, así que vamos a desmenuzarlo con humor y la neta.

¿Por qué hay quienes le entran a esto de ex-amor-ahora-amistad?

Mira, hay de exs a exs. No es lo mismo el ex con el que terminaste porque sus mundos eran polos opuestos, que el que te puso el cuerno con tu mejor amiga. Obviamente, el segundo caso ya huele a pura bronca. Pero en esas relaciones donde el cariño se transformó, donde la chispa del romance se apagó, pero el respeto y la buena onda siguen ahí, ser amigo de tu ex puede parecer una opción de lo más civilizada. A veces, la conexión que tenían es tan fuerte que da pena tirarla a la basura solo porque ya no hay pasión de por medio. Piensa en estas razones:

  • Un baúl de recuerdos compartido: Nadie más entiende tus chistes internos de esa época o esa vez que se perdieron en la carretera intentando llegar a un festival de música. Es una historia de vida.
  • Un buen consejero (a veces): Esa persona te conoce como la palma de su mano, sabe tus mañas, tus dramas y tus sueños guajiros. A veces, justo ese es el consejo que necesitas, dicho sin pelos en la lengua.
  • La madurez manda: Si ambos ya le dieron vuelta a la página y no hay fantasmas del pasado rondando, ¿por qué no? Podría ser una amistad pura y dura, sin segundas intenciones.

El terreno minado de ser amigo de tu ex

Pero ¡aguas! El camino de la ex-amor es resbaloso como piso recién trapeado en casa de tu abuela. No todo es miel sobre hojuelas, y hay más de una trampa esperando. La mayor bronca es cuando uno de los dos no ha superado del todo la relación. Ahí es donde la cosa se pone color de hormiga. Es como querer hacer dieta teniendo un puesto de tacos al pastor en la esquina de tu casa: la tentación está a la vuelta de la esquina y se ve deliciosa.

  • La confusión ataca: Un día están cotorreando a gusto en el café, el otro te manda un mensaje de “te extraño” a las 3 de la mañana. ¡Ahí está el problema! Las señales mezcladas son el pan de cada día si no hay claridad.
  • Celos fantasma: ¿Qué tal si tu ex empieza a salir con alguien más y a ti te da un ataque de picazón en el corazón? Aunque ya no sean nada, verlos con otra persona puede remover viejas heridas que creías cerradas.
  • “¿Y si volvemos?”: Esa vocecita molesta que te susurra al oído cada vez que hay un momento de debilidad o una noche de copas. Ser amigo de tu ex puede abrir la puerta a un ciclo vicioso de “terminamos, regresamos, terminamos” que no le hace bien a nadie y solo te desgasta.
  • Tu nueva pareja no lo entiende: Y con justa razón. Es difícil explicarle a tu nuevo ligue que tu ex es “solo un amigo” cuando hay un historial de besos, abrazos y promesas de por medio. La confianza se vuelve un laberinto.

¿Qué hacer cuando los sentimientos bailan el jarabe tapatío?

La clave para navegar estas aguas turbulentas es la honestidad, y no solo con tu ex, sino contigo mismo. Si al intentar ser amigo de tu ex sientes que se te revuelve el estómago cada que lo ves, o que te brillan los ojos de más, ¡frena! No es momento para esa amistad. Date tu tiempo, haz tu duelo completo y cuando de verdad sientas que no hay nada más que una bonita conexión platónica, entonces, y solo entonces, podrías intentarlo de nuevo.

Algunas reglas de oro para evitar quemarte:

  • Distancia prudente al principio: Nada de pasar de pareja a mejores amigos de un día para otro. Tómense un break de verdad, para que el corazón y la cabeza se acomoden.
  • Sé claro con las intenciones: Si uno busca amistad y el otro busca revivir el romance, ¡eso no va a funcionar! Hablen con la neta y pongan las cartas sobre la mesa.
  • Respeta el nuevo espacio: Si alguno de los dos empieza una nueva relación, hay que ser respetuosos y dar espacio. Tu ex ya no es tu prioridad emocional, y tú tampoco la suya.

Lo de ser amigo de tu ex no es una ciencia exacta. Es una ruleta rusa donde a veces sale bien y a veces te toca bailar con la más fea. Requiere de mucha madurez, un ego bien aterrizado y, sobre todo, tener muy claras tus prioridades emocionales. Si sientes que la balanza se inclina más hacia la confusión o el dolor, entonces es mejor guardar ese recuerdo bonito y seguir adelante sin mirar atrás. A veces, un adiós definitivo es el mejor “te quiero” que te puedes dar a ti mismo.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com