Reseña de la película Okja
A veces, el cine nos regala joyitas que, además de entretener, nos sacuden un poquito la conciencia. Y justo eso es lo que hace la película Okja, una propuesta del talentoso director Bong Joon-ho que, desde su estreno en 2017, nos puso a pensar sobre la amistad más inesperada y el negocio de lo que ponemos en el plato. Si pensabas que una historia sobre una niña y un cerdo gigante no podía ser una montaña rusa de emociones, ¡agárrate! Esta cinta es una mezcla rara pero fascinante de aventura, comedia y una crítica que no se guarda nada, convirtiéndola en una experiencia que no se olvida fácilmente.
Una amistad que vale oro: Mija y la película Okja
En el corazón de las montañas, en un pueblito que parece sacado de un cuento, vive Mija, una niña con el corazón más grande que existe, y su mejor amigo: Okja. Pero Okja no es un cerdo cualquiera, ¡es un “supercerdo” del tamaño de un hipopótamo! Su día a día es de lo más chido: corren por el bosque, pescan y se echan sus siestas. Su conexión es tan auténtica que te rompe el alma. Desde el primer instante, entiendes que el amor entre ellos es de los que mueven montañas. La película Okja nos pinta un paraíso idílico, un lazo puro que es la envidia de cualquiera.
Sin embargo, la paz se rompe cuando la corporación Mirando, una empresa de alimentos con más ambición que escrúpulos, decide que Okja es un producto y no un ser vivo. Resulta que estos “supercerdos” son parte de un plan a largo plazo para “alimentar al mundo”, y Okja es el ejemplar estrella. Así, Mija se ve en la necesidad de lanzarse a una cruzada por medio mundo para rescatar a su gran amigo. Su viaje no es nada fácil, enfrentándose a un sistema que ve a los animales solo como cifras y ganancias.
La corporación Mirando: Un circo de personajes con mucho poder
Aquí entra el lado más ácido y divertido de la película Okja. La corporación Mirando es liderada por Lucy Mirando, interpretada por la genial Tilda Swinton. Imagina a una ejecutiva excéntrica, con un peinado más alborotado que sus ideas y una sonrisa forzada que esconde una ambición sin límites. Lucy es la cara “amigable” de la empresa, pero detrás de ella está todo un tinglado que nos hace cuestionar de dónde viene nuestra comida.
El elenco es una verdadera joya, y cada personaje aporta su granito de arena al mensaje:
- Lucy Mirando (Tilda Swinton): Una CEO con aires de rockstar que quiere limpiar la imagen de su corporación, pero sus métodos son… digamos, peculiares. Su actuación es una delicia entre lo ridículo y lo siniestro.
- Mija (An Seo Hyun): La protagonista que, sin decir muchas palabras, transmite una determinación que te hace querer abrazarla y ayudarla en su misión. Su inocencia contrasta brutalmente con el mundo cruel que la rodea.
- Jay (Paul Dano): El líder de un grupo de activistas un poco despistados pero bien intencionados, que le dan un toque de humor absurdo a la aventura.
- Dr. Johnny Wilcox (Jake Gyllenhaal): Un presentador de televisión medio chiflado, que es la cara pública del proyecto de los “supercerdos”. Su personaje es un espejo de la hipocresía mediática.
Estos personajes, cada uno con sus rarezas, construyen una narrativa donde la comedia se mezcla con la crítica social de forma ingeniosa, manteniendo un ritmo que no te aburre ni un segundo.
Un viaje lleno de obstáculos y momentos que te sacan la carcajada
La odisea de Mija para salvar a su película Okja es una aventura épica. Desde las tranquilas montañas, pasa por las calles caóticas de una ciudad enorme, hasta los laboratorios fríos y las plantas de procesamiento. Bong Joon-ho nos lleva de un extremo al otro, mostrando la belleza de la naturaleza y la crudeza del mundo industrial. Hay escenas que te hacen reír a carcajadas, como el intento de los activistas de ALF (Liberación Animal Fronteriza) por “rescatar” a Okja, que termina en un enredo divertidísimo.
Pero también hay momentos duros, que te aprietan el corazón y te hacen reflexionar sobre el trato a los animales y la ética detrás de lo que comemos. El director no teme mostrar la realidad, por cruda que sea, pero siempre con un toque humano que evita que la película se vuelva un sermón aburrido. La tensión aumenta y disminuye, manteniéndote al borde del asiento, preguntándote si Mija logrará su objetivo.
El estilo visual que marca la diferencia en la película Okja
Visualmente, la película Okja es un festín. Bong Joon-ho juega con los contrastes: la fotografía que muestra la vida rural de Mija y Okja es cálida y llena de vida, mientras que las escenas en la corporación son frías, industriales y un tanto asfixiantes. Esto no es casualidad; es una manera de resaltar los dos mundos en conflicto.
La forma en que se mueven las cámaras, los ángulos, la paleta de colores… todo está pensado para llevar al espectador a través de las emociones de Mija. Las escenas de persecución son dinámicas y emocionantes, y los momentos de calma entre Mija y Okja son tiernos y delicados. La música también juega un papel clave, acentuando el drama, la aventura o el humor según el momento, haciendo que la experiencia sea aún más inmersiva.
Esta obra no solo entretiene con su ingenio y su historia de una amistad inquebrantable; también nos invita a echar un vistazo más crítico a las grandes empresas de alimentos y a la forma en que tratamos a otras especies. Es un cine que te hace pensar sin dejar de lado la diversión y la aventura. Sin duda, es una de esas películas que se quedan contigo mucho tiempo después de que los créditos han terminado.
