Reseña de la película Cuando nos conocimos – When We First Met (2018)

Historias sobre viajes en el tiempo abundan en el cine, desde clásicos de culto hasta comedias ligeras que intentan explicar las paradojas temporales. Todos recordamos al Doc Brown en Volver al Futuro advirtiendo sobre las consecuencias de alterar el pasado, o el drama emocional de El Efecto Mariposa. Bajo esta premisa de corregir errores para obtener un futuro ideal llega al catálogo de Netflix la película Cuando nos conocimos, una comedia romántica que intenta mezclar la ciencia ficción con los enredos amorosos. La cinta plantea una interrogante que a muchos les ha quitado el sueño: si pudieras volver al momento exacto en que conociste a tu gran amor, ¿harías algo diferente para no caer en la temida “friendzone”?

Aunque la propuesta dirigida por Ari Sandel suena prometedora para pasar un rato agradable, la ejecución se queda a medio camino. A diferencia de otras entregas del género como Cuestión de Tiempo o Te Amaré por Siempre, esta producción carece de la profundidad emocional necesaria para conmover y del ingenio suficiente para hacer reír a carcajadas. Se siente como un intento flojo de modernizar la fórmula de El Día de la Marmota, pero sin el carisma que suele caracterizar a estas narrativas cíclicas. A pesar de esto, si buscas algo sencillo para desconectar el cerebro un fin de semana, podría funcionar, aunque no esperes que se convierta en tu favorita.

El dilema de Noah y los viajes al pasado

La trama gira en torno a Noah, interpretado por Adam Devine, un chico que vive atormentado por el “hubiera”. Todo explota durante la fiesta de compromiso de Avery, el personaje de Alexandra Daddario, a quien Noah considera el amor de su vida, pero con quien solo logró establecer una sólida amistad tres años atrás. Entre copas y lamentos, nuestro protagonista termina en una cabina de fotos antigua que, mágicamente, lo transporta al día exacto en que sus vidas se cruzaron. Aquí es donde Cuando nos conocimos despliega su carta principal: la oportunidad de reescribir la historia.

Noah intenta una y otra vez modificar su comportamiento en esa primera cita para conseguir que Avery se enamore de él. Pasa de ser el chico amable al patán arrogante, e incluso al exitoso hombre de negocios, pero cada regreso al presente le muestra que el destino tiene un sentido del humor bastante retorcido. Lo interesante, y quizá el punto más rescatable del guion, es cómo aborda la obsesión por el control. A través de los múltiples fallos de Noah, la cinta nos enseña que la química no se puede forzar y que, a veces, estar obsesionado con la persona equivocada nos impide ver a quien realmente encaja con nosotros, en este caso, la amiga Carrie, interpretada por Shelley Hennig.

¿Por qué la película no termina de cuajar?

A pesar de tener un elenco con rostros conocidos y carismáticos, la película Cuando nos conocimos sufre de una falta de identidad. Adam Devine, quien suele ser garantía de risas por su estilo energético y exagerado, aquí se siente contenido y, en ocasiones, fuera de lugar. Las situaciones cómicas que deberían surgir de los cambios en la línea temporal se sienten desaprovechadas y carentes de chispa. No hay esa explosión de humor que uno esperaría ver cuando alguien altera drásticamente su personalidad sabiendo lo que va a pasar.

Además, la química entre los protagonistas es tibia. Es difícil creerse la gran pasión que Noah siente por Avery cuando sus interacciones en pantalla son tan planas. Esto hace que el conflicto central pierda fuerza; si no te importa la pareja principal, difícilmente te importará si terminan juntos o no. Sin embargo, no todo es negativo, ya que la cinta logra plantear algunos puntos válidos sobre las relaciones humanas:

  • El mito de la perfección: Buscar la relación perfecta manipulando las circunstancias solo lleva a la infelicidad artificial.
  • La aceptación: Entender que el rechazo no siempre es culpa de nuestras acciones, sino de una falta de compatibilidad natural.
  • Valorar el presente: Obsesionarse con el pasado nos roba la oportunidad de ser felices en el ahora.

Veredicto final sobre esta comedia

Al final del día, estamos ante una producción que cumple con los estándares básicos de entretenimiento de la plataforma, pero que difícilmente dejará una huella en la memoria del espectador. La película Cuando nos conocimos funciona mejor como una lección moral sobre dejar ir que como una comedia romántica exitosa. Nos recuerda que, por más que nos esforcemos en cambiar quiénes somos para agradar a otros, hay cosas que simplemente no están destinadas a ser.

Si eres fanático de Adam Devine o simplemente quieres ver una historia ligera sobre las complicaciones del destino sin mucha exigencia intelectual, dale play. Pero si buscas una obra que explore inteligentemente las paradojas temporales del corazón, es probable que esta cinta te deje con ganas de buscar el control remoto y regresar el tiempo para elegir otra opción.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com