Reaccionar a las cosas

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Te acuerdas del cuento de Ricitos de Oro, bien, no necesito que lo recuerdes del todo, solo la parte de las sopas y las la camas; exactamente la parte en la que una sopa estaba muy fría o la otra opción era muy caliente, lo mismo pasaba con las camas y las opciones eran o muy grande o muy pequeña.

Pues bien, parece que en esto del reaccionar a las cosas, pasa lo mismo y solo hay de tres sopas, perdón quise decir opciones y están las sobre reacciones y haces un escándalo épico o reacciones muy tibiamente y no puedes decir o hacer nada.

Y si me preguntas, dijiste tres opciones ¿no?, pues bien, si existe la tercera y es reaccionar en la justa proporción de las cosas, pero para llegar a ese lugar, a esa opción tendrás que hacer algo más que recordar el Cuento de Ricitos de Oro.

Si bien parecería algo simple de lograr, cuando se trata de saber cómo reaccionar a una situación no es algo como ir descartando la sopa fría, la sopa caliente hasta llegar a la que está en la temperatura ideal.
Que deberíamos poder hacerlo, deberíamos ser capaces de moderar la temperatura de nuestra respuesta a las cosas, para que esta no sea ni muy fría, ni muy caliente y este en el justo medio de esos estados opuestos.

Pero insisto, lograr esto es muy difícil.

Y el otro día que estaba a punto de reaccionar muy acaloradamente frente algo que me molesto, me puse a pensar en cómo deberíamos reaccionar.

Sé que a veces pensamos que las personas se merecen una palmada, pero en la cara y con una silla, sin embargo quien nos nombra a nosotros los verdugos de la palmada en la cara, ¿quien?

En ese momento me puse a pensar en eso, en el derecho, corrijo, en el supuesto derecho que tenemos para reclamarles a las personas esas cosas que no nos gustan, pero que tal, solo que tal, si en vez de agredir a los demás, qué tal si en vez de eso solo analizamos la situación.

Bien, suena a algo muy hippie o tal vez pensaras que es espiritual y religioso, a lo mejor en ese momento tuve una epifanía sobre lo que es una vida pacífica; la verdad ya no me acuerdo muy bien del punto central de esa idea mía.
Lo que sí recuerdo es que reaccione según yo, muy fríamente y con modales de inglesa, ya sabes, para demostrar mi ira me fui sin decir gracias, solo dije hasta luego, pero sin el gracias.

Un claro ejemplo de cómo escoger un polo, reaccionar a las cosas de una manera ligera, puede ser algo malo.

Por el contrario, el otro día que estaba con unos amigos y dijeron en broma algo ofensivo de mi, yo reaccione de una forma poderosa y explosiva.
De esas veces que me preguntan si ya tengo novio y reaccionó así o hasta la pregunta ¿estás en tus días?, obviamente eso me hizo enfurecer más y reaccionar de forma enérgica a esa situación; me pareció ofensivo, machista y misógino insinuar que una persona, en este caso una mujer enojada solo se pone así por dos cosas:

Su periodo
Tiene novio

Eso me parecía muy molesto; pero lo que me hizo analizar el tema, fue que si entre a mi periodo y que tal vez, detrás de esos comentarios tontos se esconde una lógica y era el sobresalto o esta sobre reacción a una broma.

Tal vez, solo yo, y obvio los demás, no sepamos reaccionar y es algo con lo que tenemos que evaluar para un día, un buen día, saber cómo reaccionar a las cosas, los dilemas y las situaciones que vivimos día a día.

Porque como en el cuento de Ricitos o reaccionamos muy mal, o reaccionamos pobremente, o no sabemos reaccionar al momento y nos quedamos pasmados.

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