Historia y trucos del Punto y Banca o Baccarat

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¿Punto y Banca? ¿Baccarat? Hablamos del mismo juego, o más bien podríamos decir que el Punto y Banca es la variante de Baccarat más habitual y fácil de encontrar en casinos físicos y en línea. Este juego de cartas es uno de los clásicos en las mesas de juego -junto con la ruleta y el blackjack– alrededor del mundo y en parte su éxito se debe a que no es un juego demasiado complicado.

Este juego lleva entre nosotros nada más y nada menos que unos cinco siglos, ya que tenemos que viajar a la Italia del medievo para encontrar sus orígenes.

En el principio, era un juego destinado a las clases altas y su autoría se atribuye a Felix Falguiere. La palabra escogida para darle nombre, baccara, es italiana y significa literalmente “cero”. Como casi todos los juegos, seguramente su origen sea aún más antiguo y tenga que ver con algún otro proveniente de las culturas más antiguas. En este caso parece que el baccara toma un poco de inspiración de un antiguo relato o leyenda etrusca.

Al parecer, una doncella tuvo que jugarse su destino frente a nueve dioses con la única ayuda de un dado de nueve caras. Si obtenía un 8 ó un 9, lograría convertirse en sacerdotisa. Si obtenía un 6 ó un 7 sería desterrada, y si obtenía un resultado menor, iría a parar al mar.

Como quiera que sea, el tiempo ha pasado y esta leyenda ahora mismo no tiene tanto que ver con el juego, pero es curioso entender de dónde vienen las distintas normas de nuestros juegos favoritos.

Con el paso de los años el juego se extendió geográficamente y sabemos que en Francia le añadieron la letra “t” final con la que el nombre del juego ha llegado a nuestros tiempos. De Francia saltó al actual Reino Unido y en los años cincuenta llegó a Estados Unidos (aunque en el sur del continente americano ya era un juego extendido, sobre todo en los casinos cubanos).

Para adaptarse a los casinos modernos, el baccarat necesitó cambios, y es que en un principio era un juego de mesa donde el casino o la banca pintaban poco, así que había que otorgarle un rol de relevancia. El tamaño de las mesas se redujo y el baccarat tal y como lo conocemos hizo acto de aparición.

Estudiados sus orígenes, veamos cómo funciona el Punto y Banca o Baccarat: para jugar, en realidad lo que vas a tener que hacer es apostar a una de las dos manos que participan. Una de ellas es la Banca y otra es el Punto (un jugador). Puedes escoger entre la victoria de uno, de otro o incluso poner tu dinero a que van a empatar.

Para ello los dos jugadores (banca y jugador) enfrentados compiten por obtener la mejor mano, pero ¿cuál es el objetivo en el Baccarat? Pues lo que tienes que conseguir es sumar nueve puntos con las diferentes puntuaciones atribuidas a las cartas.

El valor de la mano siempre se expresará con una sola cifra, esto quiere decir que, si tuvieras por ejemplo un 4 y un 8, el resultado, 12, se reduciría haciendo la suma de los dígitos (1+2=3) así que esa mano tendría en realidad una puntuación de 3.

Para saber si tenemos una mano ganadora, lo importante es conocer el valor de las cartas, lo cual tampoco es complicado: las cartas del 1 al 9 tendrán su valor numérico, mientras que el 10, la J, la K y la Q valdrán 0 puntos.

Ahora vamos con la mecánica del juego. El Punto y la Banca están sentados a la mesa (en los casinos físicos el tamaño de la mesa puede variar según cuántos jugadores particulares estén disputando a la banca). El crupier juega en nombre del casino o Banca y además reparte las cartas. Y no solo eso: va a ser la persona encargada de contabilizar tus puntos y deducir ganadores. Por tanto, si no estás aún muy versado en las reglas has de saber que puedes jugar sin temor.

El crupier en el baccarat utiliza las cartas que coloca en un mazo en un dispensador y además mediante un tradicional utensilio de madera en forma de pala consigue llegar a todos los rincones de la mesa, gestionando fichas y cartas.

Los participantes que van a decidir si creen que gana la Banca, el Punto o que empatan, tendrán ante sí tres espacios delimitados en el tapete de la mesa con estas tres posibilidades escritas. Para empezar, haces tu apuesta: colocas el dinero en una de las tres casillas. Debes estar atento a los máximos y mínimos que marca el casino, aunque jugando en línea los importes se reducen e incluso pueden desaparecer gracias a los bonos sin depósito inicial que ciertos casinos regalan a los usuarios que se registran por primera vez.

Cuando todo el mundo ha colocado su apuesta se reparten las cartas de la siguiente manera: De una en una y descubiertas, el Punto primero y la Banca después reciben dos cartas.

Si llegado este momento alguien ha sumado 8 o 9, habrá un claro ganador y la jugada terminará. Pero esto no siempre va a ocurrir y dependiendo de los puntos que haya sumado cada mano, se actuará de una determinada manera.

Si el jugador, que es el primero que tiene que actuar (dándole por tanto una ligera ventaja a la Banca), tiene 6 ó 7, no podrá tomar más cartas, sólo podrá plantarse. Si tiene menos (entre 0 y 5), entonces va a tener la oportunidad de pedir una carta más, que se suma a las otras dos. Tras esta tercera carta, no habrá más y se plantará.

Llegado el turno de la Banca, ésta podrá valorar sus acciones conforme le haya ido al Punto. Aquí las reglas tienen más complicaciones. Por un lado, si el Punto no ha pedido una tercera carta, las reglas que se aplican a la Banca son las mismas que os acabamos de contar.

Si en cambio el Punto ha pedido una tercera carta, la Banca tiene que pedir carta si su mano es de 0, 1 ó 2 puntos. Si su mano suma 3 puntos, y la tercera carta del Punto estaba entre un 0 y un 7, ha de pedir otra carta (si el Punto tenía otras cartas, en lugar de eso la Banca se plantará). Si la Banca suma 4 puntos y la tercera carta del Punto está entre 2 y 7, lo mismo. Igual cuando la Banca sume 5 y la carta del Punto esté entre 4 y 7, o cuando tenga una mano de 6 puntos y la tercera carta del Punto sea 6 ó 7 y, por último, si la Banca ha conseguido sumar 7, ha de plantarse necesariamente.

Tú, como jugador, habrás apostado a que gana uno, otro o a que empatan. Si te apetece jugarlo en línea, te lo aconsejamos ya que el software va a hacer que todo sea automático y muy sencillo, por no decir que podrás consultar las reglas en cualquier momento y empezar apostando muy poquito.

Esperamos que hayáis aprendido un poco sobre el juego favorito de James Bond y que os convirtáis en unos verdaderos expertos.

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