Qué es evitación de la confrontación

Seguro te ha pasado que prefieres dejar en visto a esa persona, poner el celular en modo avión o hasta fingir que te quedaste profundamente dormido con tal de no armar una bronca por un malentendido. La neta es que todos hemos hecho cosas verdaderamente ridículas para no pelear, desde darle la razón a alguien que está diciendo una barbaridad, hasta cambiar de banqueta para no saludar a ese casi algo con el que las cosas terminaron raras. Leyendo por ahí sobre las razones por las que la raza se queda soltera de por vida, me topé con un término que me hizo dudar de mi vocabulario. La primera vez que leí sobre la evitación de la confrontación, pensé que era un término inventado, una de esas malas traducciones o una palabra sacada de la manga como el famoso “sospechosismo” de los políticos. Parecía que a alguien le dio flojera buscar el sinónimo correcto, pero resulta que es un concepto real y bastante profundo.

Lo que dice la psicología sobre la evitación de la confrontación

Para mi sorpresa, este término no es un invento chistoso de las redes sociales, sino una conducta súper estudiada por los especialistas de la mente. En términos sencillos, la evitación de la confrontación es un escape automático que hacemos de forma mecánica ante un estímulo que nos genera incomodidad o estrés. Es como un condicionamiento puro y duro. Imagina que vas al doctor y te da un golpecito en la rodilla con ese martillo de goma; tu pierna reacciona y patea sin que tú lo pienses. Bueno, pues a nivel emocional funciona igualito. Cuando alguien toca uno de tus nervios sensibles o se avecina una plática incómoda, tu cerebro manda la señal de alerta máxima y tu cuerpo reacciona huyendo de la escena del crimen para no lidiar con los catorrazos emocionales.

Entre las joyas de la corona que aplicamos por pura supervivencia emocional, destacan:

  • Contestar con puros emojis para no tener que dar una opinión real que genere roce.
  • Cambiar de tema drásticamente hablando del clima o de los perritos en la calle justo cuando te preguntan “qué somos”.
  • Echarle la culpa al cansancio, aplicando la vieja confiable de “anduve a las carreras todo el día, mejor mañana platicamos”.
  • Dar el avión de forma monumental, asintiendo con la cabeza a todo, aunque por dentro estés en total desacuerdo.

El arte de huir del drama y quedar soltero para siempre

Toda esta palabrería conductual tiene una relación directísima con el romance y con ese amigo que lleva años sin presentar a nadie oficial. Hace poco se comprobó que existe una conexión total entre la evitación de la confrontación y la soltería eterna. Resulta que hay personas que de plano odian el drama, les da urticaria el conflicto y prefieren cortarse un dedo antes de sentarse a discutir los límites de una relación. El gran problema es que construir un noviazgo real implica forzosamente tener roces, llegar a acuerdos y platicar las cosas que no nos gustan. Si a la primera señal de una plática seria agarras tus cosas y te vas por los cigarros para no volver, la consecuencia lógica es que nadie te va a aguantar el ritmo de huida.

Hacerse el pato cuando hay problemas parece la salida más fácil y cómoda en el momento, pero a la larga te cobra una factura carísima en el terreno del amor. Tratar de llevar la fiesta en paz a costa de tragarte tus propias opiniones o salir corriendo ante el menor indicio de una discusión solo te asegura una membresía VIP en el club de los solteros empedernidos. Quizá va siendo hora de dejar de correr, armarse de valor y entender que un buen agarre de chongos, hablado con madurez y sin tirar la toalla a la primera, es lo que realmente fortalece cualquier vínculo humano.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com