¿Está buena la película El Negocio del Dolor?
Si andas buscando qué ver el fin de semana y te topaste con el estreno que trae a Chris Evans y Emily Blunt, seguro te estás preguntando si vale la pena gastar tus palomitas en ella. La verdad es que la trama se mete en terrenos bastante pantanosos, mostrándonos el lado más oscuro de la ambición humana a través de una historia que te deja pensando un buen rato. Aquí nos alejamos de los superhéroes para ver a estos actores en papeles mucho más terrenales y, curiosamente, más aterradores, porque interpretan a personas reales que, por buscarse unos billetes, terminaron desatando un relajo monumental en el sistema de salud. El Negocio del Dolor se siente como un cubetazo de agua fría que nos recuerda que, a veces, los villanos no usan capa ni vienen de otro planeta, sino que visten de traje y corbata en oficinas muy elegantes.
Lo que hace que la película El Negocio del Dolor funcione tan bien es la química entre sus protagonistas, quienes logran que te caigan bien a pesar de que están haciendo cosas bastante cuestionables. La historia nos lleva de la mano por el ascenso de una farmacéutica que estaba a punto de quebrar hasta que encuentran la mina de oro: una droga extremadamente potente. Es impactante ver cómo el fentanilo, que es muchísimo más fuerte que otras sustancias conocidas, se empezó a recetar como si fueran dulces, todo gracias a una estrategia de ventas agresiva y sin nada de moral. A diferencia de otras producciones que se van más por el lado del sufrimiento de los pacientes, esta propuesta se clava de lleno en las juntas de negocios, los lujos excesivos y la mentalidad de “ganar a toda costa” que tenían los ejecutivos detrás del escritorio.
Puntos clave de esta entrega:
- El ritmo es bastante ágil y no deja que te aburras ni un segundo.
- Las actuaciones de Catherine O’Hara y Andy Garcia le dan un peso extra muy interesante.
- La narrativa se enfoca en el hambre de triunfo de una madre soltera que hace lo que sea por su hija.
- Se muestra de forma cruda cómo el dinero puede nublar el juicio de cualquiera.
La neta es que, aunque ya hemos visto historias similares sobre crisis sanitarias, esta tiene un toque diferente porque se centra en los sueños y los deseos de quienes crearon el problema. La película El Negocio del Dolor nos muestra que detrás de una gran tragedia nacional, muchas veces solo hay gente común queriendo salir de la pobreza o alcanzar el éxito rápido. Es fascinante y a la vez aterrador ver cómo se construye un imperio basado en el malestar ajeno, y cómo los protagonistas justifican sus actos hasta que las cosas se salen de control. Si te gustan los dramas con un ritmo rápido y actuaciones que se la rifan, esta opción es para ti, pues logra equilibrar el entretenimiento con una crítica social bastante ácida que no te deja indiferente.
Para cerrar con broche de oro, hay que decir que visualmente cumple con creces y logra retratar esa atmósfera de opulencia vacía que rodea al mundo de las ventas corporativas. No es solo una película para pasar el rato, sino una oportunidad para entender un poco más sobre cómo se mueven los hilos en industrias tan poderosas. Al final, te quedas con un sabor de boca agridulce, pero con la satisfacción de haber visto un trabajo bien hecho que no le teme a señalar a los responsables de un desastre provocado por la avaricia. Sin duda, es una de esas recomendaciones que tienes que ver para estar en la conversación, porque más allá del chisme de los actores famosos, lo que cuenta es el mensaje tan potente que deja sobre la mesa.
