El sábado es mi día favorito de la semana

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Por mucho, ese día de la semana se ha convertido en mi nuevo día favorito de todos los tiempos, ahora sí, quítate viernes que ha llegado un nuevo ganador, un competidor en escena que tiene mucho que traer, mucho que ofrecer y no se compara en lo más mínimo con lo que puede ofrecer el viernes.

Es por eso que tuve que tener la plática, sí, la temida platica que nadie quiere escuchar “tenemos que hablar” para decirle al viernes que eso ya no estaba funcionando y que conseguí algo mejor, algo más divertido y por supuesto más relajante.

El sábado.

Un día menospreciado y subvalorado por todos, o eso pasa hasta cierta edad en la vida, los treinta. Con la edad muchas cosas adquieren nuevas perspectivas, los gustos de una persona cambian y se valoran las cosas desde otros ángulos, así les pasa a los sábados, días que normalmente eran algo X, un día que pasaba de largo e invisible en la semana. Obvio, nadie se acuerda de los sábados, días que pasaban sin santo ni gloria, te paras a medio día, te quitas la flojera y en la noche haces algo.

En una etapa de la vida, los días que más olvidados son en el calendario de la semana son los miércoles y por supuesto los sábado, pero eso solo pasa cuando eres joven y afirmas con mucha profundidad y certeza, que los viernes, los viernes son sagrados, son magníficos, mágicos y hasta saben a algo, no sabes a qué, pero los viernes saben a algo. Pero sin duda ese sabor solo sucede cuando eres joven, cuando estas en la década de los veintes y la vida nocturna, la vida del fin de semana es lo más importante de la vida.

Salir a divertirte, conocer personas, trasnochar, gastar, bailar, tomar, conocer y fiestear, por eso los viernes durante una década de la vida son lo maximo, mmmmm, que va, década no, durante una buena etapa de la vida, los viernes son gloriosos, pero una vez llegas a la etapa de los treintas, las cosas cambian, los viernes se hacen tediosos, por las actividades sociales que los enmarcan, pero en un gran contraste están los sábado, esos días magníficos para no hacer nada, para despertarte a medio día, abrazar tus sabanas, babear la almohada, sentirte descansado y sin ganas de hacer LITERALMENTE NADA.

Por eso adoro los sábado, por fin llego la etapa de mi vida de estabilidad, esa que tanto tiempo anhele y que cuando era joven, inadaptada e insegura, esa ilusión me daba aliento. Ahora por fin, llego la estabilidad, económica, emocional, sentimental y laboral, GRACIAS A DIOS, y gracias a ese estado emocional/mental puedo disfrutar los sábado, y me gustan mucho más que los viernes, un día con infinitas posibilidades, sin embargo esas posibilidades siempre son las mismas pararme a medio día, estar en mi pijama, desayunar frente a la tele, quedarme todo el día viendo algo en ella, bañarme a las 7 de la noche y luego irme a la computadora a distraerme.

Por eso amo los sábados, por que no haga nada, porque me siento en un estado de relajación total todo el día, es más, ni siquiera me peino. De verdad, debo confesar que el día que con más gusto espero de toda la semana es el sábado.

Y todo se explica en esta tabla:

Viernes= veinteañeros y fiesteros
Sábados= treintones huevones
Domingos= cuarentones, eso lo dice todo

Así que dependiendo de tu edad, será el día de la semana que más te guste.

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