Desconectándose del trabajo

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Muchos workaholics estarán de acuerdo conmigo, y es que a veces desconectar la mente del trabajo, de un proyecto en especial puede ser sumamente difícil; por un lado eso es bueno, porque indica mucha disposición a la concentración, lo malo es que cuando te puedes concentrar tanto en algo, que esto puede ser desde el trabajo hasta perder el tiempo en internet.

Creo que ese es el problema principal cuando tienes la capacidad de concentrarte tanto, que puede ser lo que sea, siendo muy difícil que después tu mente pueda enfocarse en otras cosas. Que lo mejor es que siempre sea el trabajo, pero que me dices cuando tu mente se enrola en eso de distraerse un rato, que cuando menos te das cuenta ya pasaste horas y horas perdiendo el tiempo. Pero de eso ya hemos hablado muchísimo, pero que pasa en el caso opuesto, cuando te enrolas cañón en el trabajo, cuando simplemente no te puedes desconectar de lo que estás haciendo y todas las ideas de pensamiento son en función de una sola cosa, trabajo, trabajo, trabajo, sin importar que ya estés en casa, que estés en una fiesta o saltando en el trampolín del gym, así no se puede disfrutar la vida, no se puede disfrutar de los arrumacos personales cuando en la cabeza estás pensando cómo resolver un problema de un proyecto, como hacer que sea más eficiente una idea o que cierto diseño sea impactante. No es justo cuando eso pasa, no disfrutas nada y tu cabeza pasa muchas horas sufriendo o más bien ideando formas de mejorar un proyecto.

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Lo bueno sería que todas esas horas se sumarán y resolvieran el problema, pero por lo menos a mí me resulta muy frustrante que me separen de mi trabajo, proyecto o lo que sea que estoy haciendo para hacer otra cosa, digo, no me quiero desconectar de ello, pero hay puntos en los que esa desconexión hace que cuando retomes puedas ver otras cosas que estabas omitiendo.

A veces resulta bueno desconectarse, pero es imposible, lo juro y puede ser que estés con una persona que te guste mucho o tu pareja y vaya a comenzar el romance y tu cabeza está pensando en un problema y su solución, carajo así ni resuelves el problema y ni disfruta el manoseo.

Odio muchísimo cuando el trabajo me persigue y acosa a donde quiera que vaya, de verdad, con ganas de gritarle a mi cerebro: “Ya por favor cerebro desconéctate, que no ves que estamos en el gym haciendo ejercicio y cualquier paso en falso puede provocar una lesión o que me caiga una pesa en la cabeza”.

¿A ustedes nunca les ha pasado?, seguro si, que están enrolados en el trabajo, pero con tal de respirar y tener una nueva perspectiva se despegan voluntaria o involuntariamente para hacer otra actividad, la cual ni hacen bien por estarle dando vueltas a la otra cosa y de repente BOOOMMMM de la nada llega una solución, una idea brillante, un color, un chispazo de ingenio y resulta que en ese punto alguien les habla o no tienen donde apuntar o escribir ese chispazo y entonces tómala SE TE OLVIDO ya no te acuerdas ni papas de lo que iba a resolver el problema, porque en lo que corres a tu lugar o buscando algo para guardar tu idea ya se desvaneció, maldiciendo la hora en la que te paraste de tu silla.

También está el caso en el que ya POR FIN TERMINASTE Y resolviste satisfactoriamente una tarea, pero tu cerebro sigue pensando en lo mismo, YA DEJALO IR CEREBRO, ya término, pero no, sigue pensando en la misma cosa que tuviste en la semana todo el día y por más que intentes concentrarte en otra cosa, simplemente no puedes. Aunque es muy bueno tener esa capacidad de abstracción laboral es increíblemente productiva y te lleva a conseguir muchas metas laborales, ya que si es abstracción recreativa te lleva al desempleo.

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