Cuando balconeas a un amigo en una red social

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Porque será que nos encanta tanto el chisme, me pregunto dónde está la razón o la lógica de este exceso de comunicación, de esta necesidad humana que casi, casi, parece una expresión del alma, y ahora, nadie se puede aguantar un chisme, e inmediatamente le sabes algo a alguien, tienes que ventilarlo y lo mismo aplica cuando alguien te hizo sentir alguna incomodidad, te agredió, te miro feo o no concordó con algo que dijiste, cuando eso sucede es una necesidad humana muy fuerte, informarle a todo el mundo lo que está sucediendo, y la gran plataforma que se presta perfectamente para este despliegue innecesario e irrelevante de información son las redes sociales, que dan voz y cabida a las cosas más estúpidas y frívolas del mundo.

Que te vieron feo, chingue a su madre, quéjate de todos en Facebook, que sabes un chisme jugoso, al grupo de WhatsApp, que tuviste una mala experiencia con alguien indirecta por Twitter.

Dios mío, ahora todos se descosen y exponen sus más bajos pensamientos de una forma muy publica, y antes, lo que solía ser una queja necia entre cuates, ahora es una amarga letanía que a nadie le importa, más que a los chismosos, sobre algo que no tiene contexto o lugar.

A mí en lo personal como me dan flojera esas personas, supongo que son medio infantiles o tienen una gran necesidad de atención, tanta que empiezan con sus misticismos, a ventilar y de una forma bien infantil y hasta ridícula, lo que les sucede, y lo peor, es que, si ya están contando el pinche chisme, cuéntenlo bien, con pelos y señales; digo, si ya se están tomando la molestia de filtrar un chisme, háganlo apropiadamente, eso de indirectas, de luego te digo, de inbox, o de hablar en código, sobre algo que te hicieron:

Aunque supongo que esto del chisme y ventilar lo que te hicieron amigos, familiares o quien sea, ahora es una necesidad psicológica que debería incluirse en la pirámide de las necesidades humanas de Maslow, y en la base, en lo más fundamental y esencial, junto a comer, dormir, descansar y antes del sexo, debería estar el chisme.

Porque ahora hay una intensa necesidad de ventilar tus asuntos y balconear a tus amigos de una forma muy publica, y luego lo más risorio del asunto, es que esas personas que balconean a otras personas, regresan llorando con los amigos que fueron ventilados para pedir perdón, más o menos como cuando Homero ventilo sus asuntos matrimoniales con su clase, finalmente termino regresando para pedir perdón por el exceso de información publicada.

Creo, no, esperen, no creo, estoy convencida que los asuntos personales e íntimos entre personas cercanas, deberían arreglarse en privado, ya saben, por aquello de que los trapos sucios se lavan en casa; pero ahora hay una gran corriente de personas que cree que la mejor manera para resolver un conflicto con sus amigos, es ventilándolo en las redes sociales.

De hecho, me sorprende muchísimo, pero ahora fan pages de marcas, empresas que hacen memes, incluso en esos lugares las personas se balconean y terminan haciendo súper público un asunto de dos personas.

Y este tema se pone más interesante, porque no solo pone en cuestión la integridad moral de la persona que anda ventilando o balconeando amigos, sino que también nos plantea el dilema de la libertad de expresión y dónde comienza y dónde termina.

Pero nunca hay que olvidar que si vas a balconear a alguien, no pierdas de vista las repercusiones que tendrán, no en la vida, porque a nadie le importa un chisme más de 5 minutos y tal vez el chisme se convierta en un mito y leyenda que sobreviva al tiempo, pero no pasará de más de 5 minutos en los reflectores, pero lo que queda para siempre es el amigo dolido que fue ventilado en redes sociales, y eso, eso no se olvida.

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