Cine sin Palomitas

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Decir eso es igual a estar diciendo sandeces o estar medio drogado, en serio, haz el experimento y plantea una ida al cine, pero únicamente para apreciar el séptimo arte en su máximo esplendor dedicando para ello tus cinco sentidos, para disfrutar de esta experiencia artística ya sea en su versión comercial palomera provista por Hollywood o porque de verdad estás viendo arte cinematográfico.

Sin importar que formato sea, yo creo que hasta en salas de cine porno, todos tienen que pasar a la fuente de sodas para cargar combustible, digo, adquirir todo tipo de comida, golosinas, palomitas, refrescos para estar listos para disfrutar de una buena función de cine. Supongo que hay que aplaudir a los expertos de mercadeo de los complejos de cines que hayan ideado y realizado un plan tan macabro bien ejecutado, que actualmente ir al cine, significa comprarte todo lo que se te ocurra antes de entrar a ver la película. La entrada cuesta $60.00 pero con todo lo demás que adquieres terminas pagando $400.00 sobre productos cuyo valor no sobrepasan los $100.00

Que por cierto debo decir, SÍ, si existe el cine sin palomitas, nachos, hot dogs, crepas, helados, raspados, nerds, m&m´s, papas o lo que sea, sí existe. Decir cine no es por extensión mencionar la experiencia de ir a cenar o comer a estas salas, en realidad creo que hacerlo degrada la experiencia. Digo, se imaginan ir a Museo de Arte Moderno de cualquier ciudad pero antes de ver las obras, pasar por algo de comida, ¿se lo imaginan?

No entiendo porque ahora para muchas personas el entretenimiento está relacionado con comer y mucho, digo, cuando han ido a la ópera, a una sinfónica o incluso el teatro, el buen teatro y antes de entrar de vestidos de gala pasas por unas crepas para mantenerte ocupado. Creo que no pasa, estoy haciendo memoria y en ninguna de mis experiencias artísticas, por más aburrida que hayan sido, tienen en la entrada palomitas y refresco, digo, eso es típico de los zoológicos y circos, no entiendo porque sucede también en los cines.

Como experta y crítica de cine, soy enfática y creo que la experiencia de ir al cine se centra únicamente en concentrarte en la película, en las emociones que te transmiten las actuaciones, en la historia, en la fotografía y todos los recursos que uso el director para narrarte un suceso y crear un impacto en ti, pero que pasa cuando tu atención se degrada porque algunos de tus sentidos están enfocados en hacer otra cosa.

Ya sé, comer y ver una película no son excluyentes y no se necesita ser un genio con un IQ de 200 para hacer estas dos actividades, pero definitivamente desparramar tu atención en las palomitas, en el olor de los hotdogs o el ruido que están haciendo los de alado mientras comen, distrae la atención de la pantalla.

Ahora, no me ven por el mundo haciendo campaña para convencer a todos de que sigan mis prácticas y dejen de comer en el cine, no, yo no lo hago, eso es algo bien personal y finalmente depende del presupuesto de cada quien, entonces no entiendo porque los demás hacen una campaña tan intensa para que yo coma palomitas y refresco en el cine.

Saben qué, este mensaje va para todos los que creen que no existe cine sin palomitas: SÍ EXISTE.

Tampoco es que ande en plan pobretona y por eso no entro con mi montón de suvenir adquiridos en la tienda del cine, yo más bien me concentro a apreciar el filme que voy a ver con todos mis sentidos; pero parece que hacer eso es de gente extraña y rara, o sea yo.

De hecho tenía un galán hace algunos meses, que sentía tanta lastima por mí, porque no quería nada de la fuente de sodas, que terminaba comprándome todo lo que podía, sin importar que no quisiera nada, tan importante eran para el las palomitas que terminaba dándomelas en la boca, porque sentía feo por mí y todos los dulces, nachos y refresco que había comprado, tenía que dármelos en la boca. Pero acaso no es una gran cita salir con alguien que no te sablea mil pesos en una cita, acaso no es la definición del paraíso pagar tu entrada y ya, ¿acaso no lo es?

Supongo que le daba ternura que no comiera palomitas, eso o estaba secretamente enamorado de mí, mmmmmmm, ahora entiendo y yo que no lo pele mucho, maldita sea, y luego me quejo de que nadie me quiere, jajajajajajaja.

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