Reseña de la película Mi abuelo es un peligro
A veces uno solo quiere apagar el cerebro, comprarse unas palomitas grandes y reírse de cosas que no tienen pies ni cabeza. La cinta que nos ocupa hoy es justamente ese tipo de viaje desenfrenado que no pide permiso para ser grosero, absurdo y totalmente irreverente. Si pensabas que habías visto todo de Robert De Niro, esta producción te va a demostrar que el legendario actor todavía tiene mucha cuerda para hacer locuras que pondrían rojo a cualquiera. La historia arranca con una premisa que parece sencilla pero que se sale de control más rápido que un chisme en domingo: un nieto súper correcto y cuadrado que está a punto de casarse, termina embarcado en un viaje por carretera con su abuelo, quien acaba de quedar viudo y tiene unas ganas tremendas de recuperar el tiempo perdido en Florida.
La dinámica entre los protagonistas es el alma de todo el despapaye que vemos en pantalla. Por un lado, Zac Efron interpreta a Jason, un abogado que vive bajo la sombra de su papá y las órdenes de una prometida que parece sacada de una pesadilla de control. Por el otro, De Niro se la vuela como Dick, un exmilitar que no tiene pelos en la lengua y que está decidido a que su nieto aprenda a vivir la vida antes de que se amarre el dedo con el anillo de compromiso. En este trayecto de Mi abuelo es un peligro, nos topamos con situaciones que van desde concursos de físico hasta fiestas universitarias donde el alcohol y las sustancias prohibidas fluyen como si no hubiera un mañana, dejando claro que esta no es una película para ver con la tía más conservadora de la familia.
Razones para no perderse mi abuelo es un peligro
Si todavía estás dudando si darle una oportunidad a esta comedia, aquí te dejamos algunos puntos clave que la hacen una opción ideal para un fin de semana de relajación total:
- El contraste entre la seriedad de Zac Efron y las ocurrencias pasadas de tono de Robert De Niro es oro puro para la comedia física.
- Aubrey Plaza se roba varias escenas con su personaje de Leonore, demostrando que su humor seco y directo es perfecto para este tipo de historias.
- La dirección de Dan Mazer no se tienta el corazón y empuja los límites del humor crudo, algo que se agradece cuando buscas algo diferente a las comedias románticas de siempre.
- Es una excelente oportunidad para ver a grandes actores divertirse sin preocuparse por la crítica, simplemente disfrutando de lo absurdo del guion.
A pesar de que el humor es bastante subido de tono y se apoya mucho en referencias sexuales y chistes visuales muy directos, Mi abuelo es un peligro logra mantener un ritmo constante que evita que te aburras. La aparición de personajes secundarios, como las chicas que conocen en el camino, le añade esa chispa de complicidad y caos que necesita un viaje de este tipo. Es cierto que el guion no busca ganar un premio de la academia ni hacernos reflexionar sobre el sentido de la existencia, pero sí cumple con creces su promesa de entretener y sacar carcajadas a quienes disfrutan de la comedia sin filtros ni censuras innecesarias.
Ver a una figura de la talla de De Niro haciendo flexiones o metido en pleitos de bar es algo que no se ve todos los días y, honestamente, se nota que el elenco la pasó increíble filmando cada escena. Al final, Mi abuelo es un peligro funciona porque no intenta ser algo que no es; se acepta como una travesía llena de excesos y libertad. A través de todas las situaciones disparatadas, se percibe un mensaje ligero sobre romper con las expectativas ajenas y aprender a tomar las riendas de nuestra propia felicidad, aunque sea a través de un viaje lleno de errores y decisiones cuestionables. Es esa clase de cine que te deja con un buen sabor de boca si lo que buscas es pasar un rato chido y olvidarte del estrés cotidiano con una buena dosis de irreverencia.
