Prueba Esto

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No quiero, ¡Que lo pruebes carajo!, que dije que no, que te lo comas, que no

Creo que antes de seguir debo especificar de qué te estoy hablando, por aquello de los malos entendidos, las confusiones y obviamente las personas mal pensadas de mente sucia y cochambrosa, que hay tantas, que seguramente ya sé estarán proyectando con esa frase, tan corta; pero yo sé que tú no te mal viajaste, yo sé que tu entendiste que estaba hablando de probar comida, alimentos y preparaciones culinarias, sí, ambos sabemos de qué estoy hablando de cuando alguien te quiere obligar a probar su comida, de esa traumante experiencia.

Que, acaso me vieron cara de bebe que necesita que le den de comer en la boca, por cierto, cállate Chris, no, no soy un bebe, soy una persona adulta, funcional, medio rara y muy excéntrica, si bien para algunos todavía sea una bebita que no hace nada sola, no lo soy, soy muy independiente y entre más me obligan a hacer algo, menos lo voy a hacer, conmigo aplica la psicología inversa siempre, porque soy una rebelde sin causa, siempre estoy haciendo lo opuesto.

Además cada que alguien me quiere dar a probar de su comida, solo puedo decir no gracias, pero sabes qué pasa cuando dices “no gracias”, que con más insistencia te joden para que comas o pruebes aquello que no querías probar en un inicio. Yo no sé qué cosa extrañe pase o como afecta la negativa a la petición que te están haciendo, lo que hace que las personas se pongan más necias a que pruebes eso; carajo, si yo quisiera probarlo, créeme que no me preguntarían dos veces y más bien yo estaría preguntando “me das”, ah pero no, la gente me quiere dar de su comida, de eso riquísimo que están seguros que me va a gustar tanto, que me tienen que dar.

Pero yo no quiero, carajo, supongo que pasa algo extraño y entre más me dicen prueba, más digo que no, y entre más digo que no de forma rotunda y categórica, más me quieren dar, hasta se ponen mandones y en tono molesto me quieren hacer comer, pero NO QUIERO, parece que se perdieron en mis palabras o algo les confunde, porque se convierte eso en una discusión bizarra como las peleas del Pato Lucas y Bugs Bunny, esas peleas sin sentido en donde decían sí, no, si no, si, no. Tal vez esa sea la estrategia, confundirme hasta que acceda, pero que carajos, yo no quiero.

Si bien soy una super comelona y bien tragona, yo disfruto la comida en cada bocado, hay veces en las que no quiero, ya estoy llena, no me apetece probar eso o no quiero hacerlo, porque chingada madre me tienen que obligar a hacer las cosas, además, me requetecaga hasta la madre, que me quieran dar de comer, o sea, una cosa es que me inviten a probar la comida de alguien y otra bien diferente es que me tengan que dar el bocado en la boca, puts, eso como me emputa, de verdad, me reteemputa.

Ok, ya voy a probar eso que quieren que pruebe para que me dejen en paz, porque si bien soy necia, creo que no tengo la paciencia suficiente para aguantar mucho tiempo esas peleas bizantinas que no llevan a ningún lado, así que finalmente accedo, ok, lo pruebo, lo que es intolerable es que me lo quieran dar en la boca, repito, no soy un bebe, el que no me dejen tomar los cubiertos e insistan en hacerlo por mí, hace que me de la media vuelta; huy como me acuerdo de Gus, que tenía que darme palomitas en el cine, pero como no como palomitas en el cine, me las metía a la boca, esa era la dimensión desconocida.

Y ayer pase por una experiencia así, en la que forzosamente tenía que probar una rebanada de pastel, que sabían que me iba a gustar, pero yo tengo mucho tiempo y por mucho tiempo me refiero a que llevo dos semanas sin comer mal, ahora resulta que tengo que probar un pastel, ni madres, ya me veo como Xena the warrior princess, y resulta que tengo que probar un pastel cuando alguien me dice que lo haga, aja, claro, para eso estoy, para que me den pastel en la boca, aja, gracias no.

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