Me cagan los demás, pero los necesito

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Esto seguramente está en el rank 5 de las cosas más bizarras que le pueden pasar al ser humano, detestar al próximo, pero amarlo al mismo tiempo con una fuerte intensidad.
Ahora, yo sé, esta idea generará mucha polémica, controversia y un intenso debate moral y hasta espiritual por estos sentimientos encontrados, pero en un sentido práctico así nos sucede a todos y dentro de cada uno existe una intensa dualidad en la cual se tiene una especie de rencor, resentimiento, coraje y hasta odio por los demás, pero al mismo tiempo se les necesita, se les quiere y se les ama.

Tal vez todo depende de la fase del día en la que te encuentres y cuando estas embriagado de felicidad y dicha tus emociones hacia el resto de la humanidad son positivas, pero justo cuando se pasa ese sentimiento natural, en ese momento descubres que los odias a todos.

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Esta es una intensa relación amor-odio, una dualidad de sentimientos en pugna, en la cual necesitamos la compañía de los demás, pero al mismo tiempo causa una aberración, un odio y un enfado el necesitar de esa manera a los demás.

Quien sabe, tal vez nunca sepamos de forma exacta que es lo que sucede o porque nos sentimos así pero dentro de cada uno de nosotros necesitamos y anhelamos el amor, la compañía y la aceptación de los demás, para después aborrecernos de manera personal y a los demás, por necesitarlos de esa manera, y nos molesta y nos enoja aún más cuando no recibimos esa aprobación, amor y devoción de los demás.

Y esto aplica de forma general y particular, no solo es cuestión de que necesitemos la aprobación y la compañía de los que conocemos, también necesitamos que los extraños nos comprendan, nos quieran y nos acepten.

Hablando por mí, lo que más me enfada es que, siendo una rebelde social, una huraña consagrada, el hecho de saber que necesito la compañía, el amor y la comprensión de los demás me hace odiarlos, pero al mismo tiempo se muy dentro de mí que los necesito, que anhelo y espero su amor, su comprensión, su compañía y sus palabras.

Tal vez siempre ha sido así y como nunca me amo el mundo, mi solución fácil fue irme al lado oscuro, pero muy en el fondo, al igual que todos, necesito su compañía, necesito intensamente estar rodeada de otras personas que me quieran y me estimen, pero todos los humanos estamos muy metidos en la relación amor-odio por los demás.

Lo sé, es extraño y bizarro el proceso emocional que vivimos las personas; pero tal vez esto no sea tan complejo y todo se resume a la aceptación y sin importar tu grado de rebeldía, antipatía o estado antisocial en el que te encuentres, este está muy fundido en tu ser, la necesidad de aceptación, de formar parte de un grupo y se necesita de forma muy intensa la necesidad de sentir que conectas con una persona, pero al no lograr esa profunda conexión significativa que tanto buscas y anhelas, es en ese momento cuando descubres que es mejor odiar a lo desconocido, odiar a los que te rechazan.

Tal vez todo este dilema en verdad sea espiritual y se reduzca simplemente a aceptar a los demás tal como son, incluso cuando esa expresión de su ser se traduzca en un rechazo por tu persona.

No sé, todo esto de amar y odiar a los demás tal vez nunca desaparezca y siempre exista esta dualidad de emociones y sentimientos.

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