La prostitución de las palabras

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Hace muchos años escuche en una plática radiofónica decir a Silvia Olmedo algo que se me grabo en la mente, palabras tan poderosas que después de tanto tiempo de haberlas escuchado random mientras iba en el coche aún las recuerdo tan claro; es curioso como la información viene y se va, es más a veces a la semana olvidas algo, pero cuando son palabras sabias que tienen lógica con lo que crees o piensas, se graban en piedra. No recuerdo nada más de lo que dijo esta celebridad de la televisión pero si recuerdo el concepto que explico sobre “la prostitución de las palabras”.

Un concepto que desde ese tiempo me pareció muy interesante “La prostitución social de las palabras” una teoría en la que ella explicaba cómo estamos abusando de las palabras, demeritando su importancia, convirtiéndolas en algo irrelevante al grado de que pierden su significado y su intención original.

Ahora nadie piensa en la importancia o el valor que sobrelleva un te quiero o te amo, convirtiéndose en palabras tan comunes como decir buenos días o gracias. Prostituimos las palabras por convencionalismos sociales y en este proceso no recibimos dinero por decirlas, sino más bien quedamos bien o simplemente porque de forma instintiva ya no estamos en sintonía con nuestros sentimientos y decimos las cosas solo por decirlas, francamente a estas fechas los te amo se han vuelto tan desechables, cuando deberían ser palabras reales y que en verdad tengan un sentido real, pero ahora eso no pasa porqué para todo las dices o porque la otra persona te presiona a hacerlo.

Ya es tan común que palabras relacionadas a sentimientos se digan sin pensarse, es más a veces él TE QUIERO MUCHO que se ha sido sustituido por TQM para quedar bien con amigos, compañeros y todo tipo de conocidos, se convirtió en una expresión polite que a veces puede ser tomada en serio y otras no tanto, pero la única cosa constante es que son palabras ligeras, ese es el punto. Sin darte cuenta de repente todos tus contactos terminan pronunciándolas, palabras de afecto que expresan intimidad ahora son convencionalismos sociales sin importancia, así fue como dejo de importar decir te amo o te quiero, ahora son palabras tan comunes como saludar a cualquiera.

En últimas fechas creo que es una costumbre muy común corromper las palabras y degradando sus significados, porque las decimos tanto a todos y para todo que eventualmente pierden su significado, y me incluyo en esta manía psicodélica por expresar palabras sin fundamentos emocionales, pero bueno, eventualmente la gente ya ni se preocupa por escuchar un te amo, supongo que llegaron los tiempos de creo lo que haces con tus actos y no lo que dicen tus palabras, y eso amigos paso porque dejamos de darle importancia a las cosas que decimos.

Habría que regresar unas décadas en el tiempo cuando decir esas palabras era porque realmente las sentías.

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