Qué harías sin tus demonios

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¿Te has imaginado alguna vez en la vida quien serías y dónde estarías si renunciarás a tus miedos?, ¿lo has hecho?

Yo sí, es algo que me he preguntado muchísimas veces en la vida, más recientemente, aunque debo aceptar que, de vez en vez, la vida hace que me pregunte esto de forma recurrente y cíclica y estas preguntas me quitan el sueño mientras veo el techo de mi habitación y en mi mente retumban estas preguntas, ¿Qué haría yo sin mis demonios?, o mejor dicho ¿Quién demonios sería yo sin mis miedos y traumas?, en serio, qué sería de mí, de mi identidad y de todo lo que creo en este mundo es bueno, correcto, malo, en fin, que sería de mi sin mis paradigmas mentales que siempre me acompañan a todos lados.

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Creo que, a estas alturas de la vida, ya es más difícil renunciar a ellos, que lidiar con sus consecuencias, me pregunto: acaso sería fácil o conveniente despedirme de mis demonios, ¿acaso lo sería?, y lo más interesante de todo esto, porque pensamos que nuestros demonios llámense miedos, traumas y complejos, son los que en la actualidad nos definen, en serio, me intriga saber porque pensamos que parte importante de quienes somos está completamente pegada a estos miedos.

Y creo que la mejor música para masticar este asunto es Shake it out, de Florence and The Machine, una canción muy melódica que habla sobre los miedos y la importancia de sacudirlos.

Pero, ¿acaso se puede?, porque en realidad la rola tiene razón y los remordimientos se convierten en viejos amigos, que nos recuerdan siempre los momentos más oscuros y tristes de la vida, y es en esos momentos, cuando somos víctimas de esos viejos amigos macabros, es cuando nuestros demonios internos salen a jugar, salen a divertirse desde el momento más oscuro hasta que amanece y así sucede día tras día o a veces de repente por temporadas y nuestros demonios, nos hacen sus víctimas.

Qué curioso ¿no?, de niños le huíamos a los demonios, fantasmas y monstruos, pero ahora salimos a jugar con ellos, los entendemos, los apreciamos y dejamos que ellos nos definan, que sean ellos los que nos digan cómo vivir, que hacer, que no hacer y que experiencias vivir.

Y mientras todos nos dicen, sacúdete ese demonio interno, en la práctica salimos a jugar con él y que nuestros demonios internos, convivan o hagan match con los demonios de otras personas, pero ¿por qué?

Bien, creo que la pregunta no es tanto, ¿cómo sacudirnos esos demonios?, porque eso no es tan fácil, y requiere mucho trabajo, la pregunta más interesante es quienes seriamos en este punto de la vida, sin nuestros demonios más profundos y arraigados.

Ah, y no digo esto como una especie de apología y defensa hacia nuestros miedos, prejuicios y traumas, sino que en verdad me intriga saber cuánto de eso ha forjado nuestra personalidad, así que:

Qué harías sin tus demonios

Tal vez, solo tal vez y solo por decir algo, tal vez seriamos felices.

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