Disfrutar las cosas

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Si me quejo de algo, lo que sea, cualquier cosa pellízquenme, ¿ok?

Además últimamente me he estado preocupando mucho por algo, y es que no sonrió pero para nada; no empecé a sospechar por mis fotos y el porcentaje de retratos en el que salgo sonriendo sea mínimo, no, eso no me hizo pensar que no sonrió como debería, sino que cuando trato de recordar en la noche cuantas veces sonreí al día, la cantidad es mínima; supongo que esa es una de las razones por las cuales la gente me tiene miedo. No lo hago porque sea infeliz, simplemente tengo un semblante tranquilo y serio, pero cuando pienso en la cantidad de sonrisas que he dejado pasar, la cantidad de veces que he perdido la complicidad de una sonrisa ajena por no hacerlo yo, me hace preguntarme muchas cosas sobre la felicidad.

Pero en realidad soy muy feliz y plena, no entiendo porque no se pone en sintonía mi boca con mi estado de ánimo, por lo que trato de analizar cómo afectaría el hecho de que yo sonriera más, como me afectaría ese hecho el disfrutar de las cosas que estoy haciendo.

Disfrutar las cosas
Tengo que recurrir a la auto concentración zen moderna, para ser feliz y disfrutar de la vida, para que ello me ayude a identificar lo que no te gusta y arreglarlo, digo, si quiero ser feliz tengo que saber cómo hacerlo, aunque sigo insistiendo, sonreír y ser feliz ¿tienen relación?

Algo que no voy a negar es que soy muy quejumbrosa, creo que en ciertos lugares soy considerada súper aguafiestas, y el gurú de los grinchs, porque siempre me enfoco en lo negativo de una experiencia, en las cosas malas de algo o realizo una crítica enfática contra algo o alguien, pero eso lo hago porque tengo cerebro y veo cosas que son susceptibles a críticas, además, si no me quejará de esas cosas y las fuera guardando en mi interior, supongo que llegaría un momento en el que me hartaría incluso hasta de mi misma.

Aunque en todo este proceso de liberar tensiones para no convertirme en una olla de presión, llego un punto en el que me quejo de todo, critico a todos en plan humor negro, incluso hasta de mi familia; tal vez solo es cuestión en dejar de pensar las cosas y solo disfrutar, o tal vez incluso la clave este en sonreír un poco más, simplemente para ver qué efectos psicológicos tiene sobre mí y las personas que me rodean.

Incluso podría ser un síndrome moderno que nos agobia a los adultos y como reflejo mecánico comenzamos a quejarnos de todo, que porque hace mucho frio, que hace mucho calor, que porque no está templado; como si una especie de paradoja nos sumergiera en el universo de “Ricitos de Oro” o mejor dicho la “paradoja de ricitos de oro”, una teoría de los universos para explicar la vida, sin embargo creo que todos nosotros vivimos quejándonos de que siempre experimentamos los polos opuestos como en el cuento de Ricitos de oro, porque nunca encontramos un punto medio, ya saben:

  • Esto apesta porque es muy triste, maldita sea
  • Esto apesta porque es muy feliz para mi gusto

Seguramente no necesitamos pensar en las paradojas de la vida y solo debemos concentrarnos en ser felices, solo eso, así que cada que me vean quejando, pellízquenme, ¿ok?, pero tengan una consideración en mente, si me pellizcan muy duro me voy a enojar mucho, y si me pellizcan muy poquito me voy enojar porque no están cooperando y si me pellizcan en un punto medio me voy a emputar, porque no tienen por qué pellizcarme, soy un ser racional y entiendo perfectamente si la gente dialoga conmigo.

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