Las personas complejas hablan de ideas, las personas simples hablan de personas y no es palabrería extraña que empleo para confundirte, más bien es un hecho universal que las personas más conocedoras saben.

Y entre más simple es una persona, más se la pasa hablando de otras personas en lugar de interesarse por conceptos, ideas o temas. Seguro has conocido a la típica persona que se la pasa hablando de la vida de los demás, pues no culpes a esa persona, para ser justos su intelecto no da para más, por lo que se conforma a platicar de lo que hacen los demás.

No hay que exigir peras de un olmo y si una persona se la pasa analizando a personas, es porque definitivamente solo puede hacer eso, aunque a veces simplemente es porque se hizo muy común hacerlo. Pero qué pasaría si en vez de hablar de otras personas, habláramos de ideas, se imaginan que es lo que pasaría en el momento en el que no cuestionamos a una persona y sus actos y nos centramos mejor en las ideas detrás de esos actos, se imaginan, a mí se me eriza la piel de solo imaginarlo.

En la medida que buscamos mejorarnos como personas y como sociedad, en esa medida encontramos las claves de nuestra evolución, nuestra evolución intelectual.

En vez de preocuparnos por nos demás, deberíamos preocuparnos por las ideas, todos deberíamos buscar la complejidad humana.

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