Cuando vamos a dormir, es el momento del día en el que debemos apagar el cerebro, y no en la junta de las 10am, o cuando el jefe nos pregunta por los rendimientos del mes, o cuando nuestra media naranja peor es nada quiere hablar con nosotros, en esos momentos deberíamos encender el cerebro y ponerlo a trabajar a marchas forzados, pero muy por el contrario, se nos apaga y nunca sabemos que decir, ah, pero cuando es la hora de dormir, el momento en el que nos acostamos en la cama para descansar y tener un sueño reparador, oh no señor, en ese momento pensamos en todo, pensamos en la vida, pensamos en grandes conceptos filosóficos, pensamos que hacer, cómo conquistar el mundo o más común, pensamos quien estará conectado para platicar con él o ella.

En serio, antes de dormir nuestro cerebro nos tortura y nos pone a pensar en todo lo que hicimos, lo que no hicimos y en el mejor de los casos nos pone a pensar puras tonterías.

Qué acaso no sabe nuestro cerebro que no es útil, y solo termina siendo una tortura para el alma, y, además, entre más tiempo tardemos en dormir, menos horas hay para descansar y también, uno se pone a pensar a media noche las horas que faltan para despertar, mientras el tiempo corre.

Se supone que la hora de dormir es algo placentero, pero no, eso termina siendo una especie de tortura mental propia, es eso, o han cambiado mucho nuestros hábitos de sueño, ahora nos vamos a acostar y pasamos horas viendo las redes sociales, antes veíamos la televisión y justo cuando te animas a dormir y cierras los ojos es en ese momento cuando piensas en la vida, todos tus errores y te quedas angustiado.

También puedes pensar en muchas otras tonterías como, la lista del súper, los pendientes de mañana o que ya te quedan 6 horas para despertar y así mientras avanza la noche
Antes de dormir en vez de apagar el cerebro para facilitar el sueño solemos angustiarnos más, ah y ni se diga si al día siguiente hay un suceso importante para el cual debes estar descansado, porque menos podrás dormir.

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