Cosas que disfrutamos en privado, pero en público nos dan pena

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Es bien curioso, o por lo menos a mí me resulta muy curioso ver como hay ciertas actividades que en privado son divertidas, placenteras y muy disfrutables, pero si se sacan de contexto, a la mirada publica, terminan siendo cosas muy vergonzosas que las personas niegan hacer, y algo que puede disfrutarse tras puertas cerradas, al escrutinio público es sumamente humillante, algo que deja de ser placentero para convertirse en una tortura.

Eso me resulta intrigante, y al mismo tiempo inquietante, y es el cómo una acción en un lugar determinado puede ser placentero y en otro, siendo la misma acción, termina siendo horrendo y desagradable.

Eso es lo que me parece curioso, y una cosa en un lugar es disfrutable, y esa misma cosa en otro, es horrible, ¿cómo puede suceder eso?, es la misma acción, pero el entorno es diferente.

Cómo puede ser que disfrutemos de algo en un lugar, y en otro nos parezca espantoso, ¿cómo?, mmmmm, creo que la respuesta está en lo políticamente correcto y lo incorrecto, y nunca podremos quitarnos el estigma social, y siempre nos pesará lo que los demás piensen de nosotros, haciendo que algo de lo cual disfrutamos, pueda convertirse en algo tormentoso.

Por eso está la vida privada y la pública, tras bambalinas disfrutamos de esos placeres culposos, que nunca admitiríamos de forma abierta y publica.

Ahora, hay personas un poco más desinhibas, que han traspasado las barreras de los convencionalismos, y ya no les importa el que dirán y solo se concentran en ser felices, en privado o en público.

Y eso es liberador.

Ahora, no todos gozamos de esa libertad social y hay cosas que disfrutamos en privado, pero en público nos dan pena.

Por ejemplo, hay quienes aman cantar, y están en la computadora, en la regadera, y andan cantando, pero cuando hay que hacerlo en público, la vergüenza y el horror los aterra.

A mí me sucede algo similar con dos cosas, que seguro otras personas entienden y es:

Me encanta andar como pordiosera en casa, con ropa vieja, cómoda y agujereada; pero fuera de casa, usar este tipo de dress code, me haría sentir muy incómoda.
De hecho, creo que es muy común verme en pijama un miércoles a las 3 de la tarde.
Pero en público, que lo he hecho, es bastante incómodo.

Otra cosa que me encanta hacer en casa, es no traer bra, pero en la calle es una increíble pena que no aguanto.

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