Típico dar consejos y no saber qué hacer con tu vida

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Esta parece la filosofía bizarra y graciosa de un meme de internet; de esas cosas tontas que lees en Facebook y te dan risa, pero hay que aceptarlo, nada más cierto y profundo que estas palabras:

Típico dar consejos y no saber qué hacer con tu vida

Curioso, muy curioso.
Y es que cuando analizas estas palabras Típico dar consejos y no saber qué hacer con tu vida y quieres encontrarle sentido, solo puedes entender lo disfuncional que suena que alguien te aconseje y no tenga la menor idea de qué hacer con su propia vida. Eso es lo que hace corto circuito, supongo que esta es la razón por la cual siempre exigimos a las personas que nos dan consejo o consuelo que sean eminencias en el campo en cuestión.

Suena lógico, si alguien te está aconsejando, es porque sabe de lo que habla, porque tiene experiencia resolviendo esos problemas o alguna especie de don en esa área.

Por ejemplo, si alguna vez necesitarás consejo de lo que sea, mmmmm, para ejemplo útil en este caso, digamos que quieres un consejo sobre cocina porque estas elaborando una receta y tienes alguna duda.

Lo ideal sería ir con un chef experto en la materia, pero como lo ideal en este mundo no existe, terminas consultando con tu mama, alguna amiga que sepa cocinar e incluso hasta te metes a la cocina con tu abuelita. Pues obvio, si vas a pedir un consejo sobre cómo hacer algo en la cocina, vas a ir con alguien que sepa cocinar, guisar o por lo menos tenga sazón. Digo, para malos consejos o no saber cómo hacer con tu complicada receta de sopa aguada, pues para eso ya estás tú, y por cierto, también estas hastiado de comida que sabe mal, por eso pides consejo.
Así que cuando acudes con alguien por ayuda, es porque sabe lo que está haciendo mejor que tú y puede orientar de una mejor manera a realizar esa tarea con éxito.

Eso mismo sucede en cualquier otro ámbito, pedimos ayuda, guía y consejo de las personas que sabemos saben bien en el tema que necesitamos ayuda. Para dejar de hacer el ridículo, fiascos y por primera vez tener éxito en las cosas. Es por esa razón que pedimos ayuda y consejo a los demás.

Pero algo extraño pasa, cuando se habla de la vida, de vivir y ser una persona funcional, nadie es experto en eso, nadie sabe nada, así que normalmente el resultado de pedirle a alguien consejo, es que no es ninguna autoridad en el tema y es probable que seguramente su vida también sea un caos.

Y si estás pensando que ya estoy con mis tonterías y solo digo eso, porque yo soy de esas típicas personas que dan consejo y no sé qué hacer yo misma con mi vida; naaaaaaaaaaaaaaaaa, bueno sí. Yo soy esa típica persona que da muchos consejos, algunos buenos, otros malos; pero siempre da consejos sobre la vida, las cosas, etc, etc, etc, lo irónico en esto, es que normalmente no sé qué hacer conmigo.

Ok, ya lo admití, ¿feliz?

Pero en realidad esto es muy común en todos nosotros, nadie tiene el manual de la vida, es más, nadie sabe cómo ser un adulto funcional y maduro; de hecho, hasta psicólogos y psiquiatras tienen a sus propios psicólogos y psiquiatras que les ayudan y dan consejo sobre la vida.

Esto no es porque la vida de las personas que dan consejos sea un desastre, que puede ser, más bien la idea de pedir un consejo a los demás, es pedir cierta objetividad porque cuando una persona experimenta una problemática de forma personal y aislada, es muy fácil perderse en las cosas más sencillas. Por eso siempre es útil pedir ayuda, no es que no sepas hacer con tu vida, es que cuando experimentas un problema, siempre pierdes objetividad.

Ahora, no se trata de que la persona que te aconseje se auto aconseje ella misma para que puedas creerle; se trata de que esa persona allá derribado los obstáculos con éxito para poderte dar una guía, PERO SOLO ES UNA GUIA, que finalmente tu deberás entender y saber cómo adaptar a tus problemáticas propias.

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