Reseña de la película Dumbo (2019)

Reseña de la película Dumbo (2019)

Dicen por ahí que de vez en cuando la vida nos sorprende con cosas inesperadas. Y sí, la nueva adaptación de la película Dumbo dirigida por Tim Burton, definitivamente es una de esas sorpresas. Una que te deja rascándote la cabeza y preguntándote qué fue lo que exactamente vieron los productores para darle luz verde. El mundo del cine ha estado dividido, entre los que la califican de infame y los que… bueno, los que intentan ser amables para no dañar los sentimientos de nadie. Pero seamos sinceros, hay algo en esta cinta que se siente tan desangelado como la comida de hospital, solo que con un presupuesto multimillonario y un elefante que “vuela”.

Imaginen la escena: uno entra a la sala con la esperanza de revivir la magia de un clásico, la emoción, la tragedia que te aprieta el corazón. Y lo que encuentra es una narrativa tan diluida que parece agua de horchata sin azúcar, sin arroz, sin canela, sin nada. Se supone que es la historia de un elefantito con orejas enormes, pero en realidad, es una excusa para meter actores famosos en un circo digital que no despega, ni metafórica ni literalmente. Aquí no hay lágrimas de emoción, solo de tedio, y la aventura se siente tan programada como el despertador de un lunes por la mañana.

El drama “ligero” de la película Dumbo

La trama de la película Dumbo nos presenta a un elefantito de circo que nace con unas orejas tan grandes que no cabría en el asiento del copiloto. Lo consideran un “raro”, un bicho, y su madre, que sí tiene algo de temple, intenta defenderlo. Pero claro, en esta versión tan “suavizada”, la separación maternal se siente más como una excursión de fin de semana que como un verdadero drama desgarrador. Niños adorables (que, honestamente, actúan mejor que algunos adultos en la película) se convierten en sus amigos y le enseñan a Dumbo a usar sus habilidades para volar. Todo muy bonito, muy políticamente correcto, pero con la profundidad emocional de un charco después de una llovizna.

Uno espera un nudo en la garganta, un piquetito en el corazón, algo que te conecte con el pobre elefante. Pero aquí, el maltrato animal es tan tenue que te preguntas si Dumbo solo tiene un resfriado leve. Es cierto que la animación del elefantito es magnífica, un deleite visual que te hace decir “¡ay, qué bonito!”, pero esa ternura digital se desvanece rápido cuando el resto de la historia es tan plana como la cancha de fútbol del pueblo.

  • Historia sin mordida: La trama es tan “light” que se le olvida ser memorable.
  • Emociones descafeinadas: El drama que debería conmoverte se siente como un bostezo largo y tendido.
  • Villanos de caricatura: Los antagonistas son tan planos que no asustan ni a una mosca.

Muchos críticos se quejaron de que la película Dumbo difiere mucho de la cinta animada de los años 40. Y tienen razón. Mientras la original te estrujaba el corazón, esta nueva versión te da una palmadita en la espalda y te dice “todo va a estar bien”, sin necesidad de pasar por la catarsis. Si la expectativa era revivir el drama que hizo llorar a generaciones, pues prepárate para no mojar ni el pañuelo.

El estilo de Burton diluido y un mensaje sin gracia

Tim Burton tiene un estilo inconfundible, eso nadie lo discute. Pero en la película Dumbo, su toque oscuro y gótico se siente más como un filtro de Instagram mal aplicado que como una visión artística. Es como si le hubieran dicho: “Tim, hazlo oscuro, pero no tanto; hazlo raro, pero que no asuste; hazlo tuyo, pero que parezca de Disney”. El resultado es una especie de Frankenstein cinematográfico que no termina de ser ni una cosa ni la otra. Ni la melancolía característica de Burton ni la inocencia del Dumbo original.

La cinta se posiciona como una opción para las nuevas generaciones. Supongo que la idea es que los niños de ahora, tan acostumbrados a las emociones instantáneas y los finales felices prefabricados, no aguantarían el drama de la original. Pero, ¿acaso las nuevas generaciones no merecen una historia que los rete un poco, que los haga sentir algo más que una ligera brisa? La historia es tan inofensiva que pasa sin pena ni gloria, sin dejar huella, como un estornudo en medio de una multitud.

En su esfuerzo por reducir las temáticas de maltrato y separación, la película Dumbo pierde el espíritu de lo que la hacía grande. La intensidad emocional no es la misma, es cierto, pero es que ¡no hay intensidad emocional! La nostalgia que debería evocar se siente forzada, como esas sonrisas falsas que uno pone cuando te regalan algo que no te gusta. Quizás sí se te escape una lágrima, pero será de aburrimiento o de recordar el glorioso pasado del cine de Burton.

Así que, si vas a ver esta película, entra a la sala con cero expectativas. No esperes una obra maestra, ni siquiera una buena película. Espera un producto que cumple con la cuota de elefantes voladores y niños lindos, pero sin la chispa, el alma o el corazón. Al final, esta historia es una oportunidad perdida, un circo sin payasos que den risa, un espectáculo que se olvida antes de que terminen los créditos.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com