Mi Acosador de ultratumba
Uno nunca cree en esas cosas de fantasmas, apariciones y acosadores de ultratumba hasta que le toca vivirlo en carne propia. Y ahí es cuando te preguntas: ¿a quién llamas? ¿Al de la mano peluda versión siglo XXI? ¿O al siempre confiable (ejem) Carlos Trejo? La verdad es que, al principio, una trata de negarlo todo, de achacarlo a simples coincidencias. Pero cuando esas “coincidencias” se repiten y se intensifican, ya no queda más remedio que aceptar la cruda realidad: ¡tengo un acosador de ultratumba!
Las Señales Inequívocas
Todo empezó hace unas semanas, a las dos de la tarde. Cosas raras, ¿saben? Esas variaciones de voltaje inexplicables, corrientes de aire frío que no vienen de ninguna parte, objetos que se caen sin motivo aparente… Al principio, no les di importancia. Pensé: “Bah, cosas que pasan”. Pero luego, ¡sonó el teléfono!
El Llamado Del Más Allá (O No)
Atendí sin pensar, como un robot. Y entonces, ¡estática! ¡Mucha estática! Y una voz… un “hola” escalofriante, que me heló la sangre. Un “hola” incesante que resonaba en mi cabeza. ¡No puedo seguir con esta broma! ¿De verdad creyeron que me estaban hablando desde el más allá? ¡Perdón que me ría, pero se supone que la loca soy yo!
La Cruda Realidad: Un Acosador Muy Terrenal
Ya, en serio. Creo que sí tengo un acosador, pero no es un fantasma. Es alguien muy vivo, que anda por ahí molestando. ¡Nótese mi elevado ego! Asumo que cualquier llamada rara es para mí. Es que, claro, soy una celebridad del internet, ¡demasiado hermosa! (Ok, quizás estoy exagerando un poco).
Un Mensaje Para Mi Acosador (Si Es Que Existe)
Pero bueno, señor Acosador de Ultratumba (o de la Miguel Hidalgo, que es de donde venía la llamada rara): le pido, de la manera más atenta, que deje de acosarme. En serio, esta tarea le resultará infructuosa. Tengo el nivel de atención de un chihuahua y soy más irritante que un comercial de seguros a las tres de la mañana. Mejor busque a personalidades más relevantes. Yo soy solo una bloguera de medio tiempo, sin nada mejor que hacer que escribir sobre mis paranoias.
¿Víctima Del Más Allá O Del Aburrimiento?
Al final, ¿quién sabe? Quizás sí tengo un acosador de ultratumba que está aburrido en el más allá y decidió hacerme la vida imposible. O quizás, simplemente, estoy dejando volar mi imaginación. Lo que sí sé es que, a partir de ahora, voy a contestar el teléfono con un crucifijo en la mano y una pizca de sal en el hombro. ¡Por si las dudas!
