La privacidad de las cosas

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Alguna vez te has preguntado qué tan bueno es ser honesto, yo la verdad nunca me he agobiado por ello, creo que uno de mis mejores atributos es ese, ser capaz de ser honestamente brutal, perdón, brutalmente honesta, un atributo que a veces es una virtud y muchas otras veces un gran defecto.

Pero analicemos de forma más sencilla, cuando está bien la honestidad y cuando no lo esta, para después entender la privacidad, la privacidad de las cosas, la privacidad de los sentimientos; para entender que hay veces que ciertas cosas se deben de guardar para uno, hay ciertas cosas que solo tu deberías saber o disfrutar.

Bien, muchas personas confunden la honestidad con el descaro o cinismo; conozco a muchas personas que en PRO de decir siempre la verdad, cosas honestas y lo que creen que debería ser, andan por el mundo esparciendo miseria, mmmmm, corrección, comentarios fuera de lugar. De hecho, tengo varios contactos en mis redes sociales, que han confundido la honestidad con muchas cosas, por ejemplo, si alguien les cae mal lo dicen, si consideran que alguien cometio un error se lo escupen en la cara, o cosas tan básicas como decirles sus defectos de personalidad o físicos, algo así como “estas muy gordo”, quiero decir que eso no es honestidad, si bien están hablando de algo objetivo, algo que se podría considerar como una verdad universal, ir por la vida escupiéndole a las personas sus defectos, errores o esas cosas, eso no es honestidad, eso sería ser un cínico, un descarado o que se yo.

La honestidad es diferente y únicamente aplica a tu persona y principalmente a conceptos personales, a tus sentimientos, a tus acciones, a tu etiqueta y decoro. No sé de dónde sacan que ser honesto es ir diciéndoles a los demás sus defectos, cuando esa persona tiene mil.

De hecho, la palabra honesto nos revela un poco más sobre este misterio:

honesto, ta. (Del lat. honestus). adj. Decente o decoroso. || 2. Recatado, pudoroso. || 3. Razonable, justo. || 4. Probo, recto, honrado. □ V. estado ~.

Así que todos los que van por la vida, creyendo que ser honesto es decir las cosas como van, pues realmente eso no es ser honesto, en esto se incluyen conversaciones de chat y demás interacciones reales; la honestidad no es hablar por hablar.
Entonces hace rato, me encuentro un comentario en una de mis publicaciones en la que el usuario me dice que es malo ser honesto, porque te trae muchos problemas, pero eso pasa únicamente cuando vas por el mundo esparciendo miseria, digo, “honestidad”.

Para mi ser honesto o mejor dicho honesta, va más en ton de la definición original, tratando de ser decente, razonable, justa y recta conmigo misma y con los demás, siendo honesta con mis sentimientos, con mis acciones, con mi ética personal, con lo que creo que es la vida; para mí eso es ser honesto, un concepto que únicamente aplico para mí, cuando es tiempo de criticar, un concepto que aplico a mí cuando es tiempo de evaluar.

La honestidad se aplica a uno mismo, más que a los demás, así que yo nunca he tenido problemas siendo honesta, nunca me ha generado problemas graves con terceros, más bien, cuando soy honesta lo soy con mis sentimientos y mis emociones, ya después que me sienta tonta por haber sido honesta es otro boleto.

Ahí entra la privacidad, hasta qué punto es honesto o necesario pecar de honestidad, para estar en sintonía con tus sentimientos. Tal vez este mal, digo, siempre fue mi estrategia si alguien me gustaba, yo se lo decía como iba, sin procesarlo, solo lo decía, porque quiero ser honesta conmigo y mis sentimientos, creo que es ganar-ganar, si te dice que no, sigues tu vida, si te dice que si ganaste, pero lo que no soporte es una respuesta intermedia. Pero conforme creces y maduras, te das cuenta que la honestidad, sobre todo cuando se trata de tus sentimientos, son cosas que deben ser privadas, son sentimientos que deben ser tuyos, porque si los compartes antes de tiempo o con alguien que no los valora, vas a terminar con la sensación de que eres muy tonto/a, de que te adelantaste, de que te equivocaste, de que te apresuraste.

Pero por otro lado, la vida es muy corta, para que arriesgarnos a guardar sentimientos para proteger la privacidad en pro de no sentirte vulnerable, a veces cuando guardas un sentimiento mucho tiempo, terminas sintiéndote peor, versus decir lo que sientes, ser honesto contigo, ser fiel a quien eres.

Supongo que hay cosas que son privadas, incluso yo, que pareciera que tengo una de las vidas más públicas de muchas personas, una bloguera que cuenta todo lo que le pasa minuto a minuto, una persona que ha dejado claro, que le gusta compartir en pro de la honestidad, en pro de aprender. Pero incluso yo, guardo muchas cosas para mí, para compartir solo un 30% de mi vida, de mis pensamientos, de mis emociones y mis sentimientos.

Hablando por mí, a mí no me funciona eso de la privacidad, sobre todo de mis sentimientos, prefiero ventilarlos a guardármelos.

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