La historia del chismografo

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De los confines de los años noventas, tal vez antes, llega a la modernidad los chismografos que desafían el paso del tiempo, esos cuestionarios con información inútil, pero interesante, sobre los demás.

Se dice por ahí, bueno, bueno, seré específica, y con “por ahí”, me refiero a Deforma, se dice que cada que se cae Facebook, regresamos instintivamente a los chismografos para saciar nuestra sed y hambre de chisme para informarnos sobre la inútil vida de los demás.

Pero, ¿qué tanto es cierto?, ¿qué tanto siguen siendo vigentes los chismografos?, y lo más interesante, lo que seguramente los más jóvenes se estarán preguntando, ¿qué es un chismografo?

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La historia del chismografo

Datar el origen del chismografo, tal vez sea complicado, ya que hay registros que nos llevan a diferentes décadas, principalmente a los ochentas y noventas, (seguro conoces a un chavo ruco o eres un chavo ruco que los uso en la secu), si bien no sabemos a ciencia cierta cómo aparecieron, quien los creo, sabemos bien, que estos chismografos fueron la forma más popular de comunicación y chismes de las décadas en las que no había medios digitales.

Te imaginas, ser un chavito sin Smartphone, bueno, muchos de nosotros lo fuimos, y para entretenernos teníamos un buen y confiable chismografo.

Pero ¿qué es un chismografo?

Bien, realmente son cosa muy básicas, y eran cuadernos que se usaban única y exclusivamente para hacer preguntas.

Al inicio del cuaderno se anotaban una serie de preguntas, desde las más comunes sobre gustos y generalidades a cosas más extravagantes y personales, estas preguntas se pasaban a muchas personas, claro, en orden, para que en una hoja anotaran su nombre y respondieran todas esas preguntas.

Así, cuando te llegaba el turno de contestar el chismografo podrías chisorrear sobre lo que había dicho alguien a preguntas sobre ¿Quién te gusta?, ¿Cuál es tu mayor secreto?, ¿A dónde te gustaría ir de vacaciones y con quién?, digo, no eran preguntas que respondieran los enigmas de la vida, pero sí saciaban nuestra sed de morbo y nuestra hambre de chismes, además, era súper interesante ir a la página de la persona que te gustaba para leer sus respuestas.

Ahora, otro detalle interesante de los chismografos es que establecían la jerarquía social del momento, y entre más arriba estabas en la pirámide alimenticia, eras de los primeros en contestar esas chismosas preguntas.

Los chismografos no era útiles, de hecho, eran perseguidos y satanizados por los adultos, pero vaya, como amábamos contestar sus preguntas indiscretas, además obvio, de leer más indiscreciones.

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