Conocer a una persona

…lleva tiempo

Pero si te tomas ese tiempo puedes llegar a conocer todos los matices, capaz, luces, historias y anécdotas que componen a una persona, para maravillarte y sorprenderte. Y esos son los verdaderos milagros que suceden en nuestra vida hoy en día; conocer a alguien increíble y descubrir cada día, que todavía hay mucho más.

En tiempos exprés, como los que vivimos ahora, el romance y el amor son cosas raras, porque son afectados por esa imperativa necesidad de ir a mil por hora, hay que conocer mucho en poco tiempo; tal vez suene raro, pero en nuestros días parece ser que cupido anda flechando a todos y basta un vistazo para que surja el amor a primera vista, o eso se dice, tanto que muchos jóvenes y no tan jóvenes aseguran cada semana de su vida encontrar al amor, pero ese amor o encanto, dura tanto como un cartón de leche fuera del refri. Y de eso no puedo culpar a cupido, más bien creo que muchas personas, hombres y mujeres, no se toman el tiempo necesario para conocer a una persona, para entenderla y llegar a comprender ese montón de colores que componen su personalidad.

Por eso creo que vale la pena tomarnos el tiempo, la calma y la paciencia para conocer de a poco y cada día un poco más a una persona, para no solo entenderla, oh no, sino también para enamorarte, de apoco, de todas las formas de expresión que tiene esa persona, como un diamante, tienes que pulirlo, pero eso toma tiempo y mucha paciencia.

Cuando estás conociendo a alguien, la paciencia es una virtud, y es gracias a esa paciencia que puedes descubrir maravillas; es como leer un libro, alguna vez has pensado en leer el resumen en vez de leer el libro, o leer algo del principio, algo de en medio y algo del final. Créeme, si haces eso te perderás partes esenciales de la historia y nunca entenderás ese libro que estás leyendo, ni siquiera con resúmenes platicados o spoilers. Así pasa con el amor, para realmente enamorarte de alguien necesitas pasar tiempo escuchando sus historias, conociendo sus caras, sí, para saber cuándo esa persona está contenta, intranquila, enojada o sorprendida y no solo es conocer sus expresiones, sino ir más allá para conocer sus ideales, miedos y metas. Tal vez te parezca un choro bobo de una romántica empedernida, pero para hacer que el amor surja entre dos personas, lo único que necesitas es tiempo y permitirte descubrir a una persona, para con cada hoja nueva que lees, con cada capítulo que termines no hacer otra cosa más que maravillarte.

Conocer a una persona es un placer que no debes negarte, pasar momentos en esas charlas que te quitan la noción del tiempo, descubriendo lados de esa persona que nunca te hubieras imaginado contemplar. Y todo eso lleva tiempo, todo eso requiere algo de paciencia, dedicación e interés para sorprenderte y gratamente de que estás conociendo a la persona más increíble del mundo y nunca lo hubieras hecho si no te hubieras tomado el tiempo de hojear ese libro.

Ya sea en plan romance o amistad, la única forma de lograr grandes lazos con alguien es pasar ese tiempo escuchando con dedicación.

Si bien la historia antigua de cada persona no es relevante en el tiempo presente, conocer su pasado es una forma de aprender. Pero aquí quiero darte un consejo, nunca juzgues a un libro por su portada y mucho menos nunca juzgues a una persona por su pasado; cuando conoces a alguien increíble no debería importarte mucho su pasado, sus errores, si es que los tiene, ni siquiera deberías preocuparte por conocerlos, basta con saber quién es ahora, tal vez te parezca una petición muy extraña, loca o difícil, pero en el proceso de conocer a alguien, te das cuenta de que no te importa en lo más mínimo su historia vieja.

Bueno, por lo menos eso hago yo, conocer de a poco a las personas, a cuenta gotas, aunque a veces me sienta presionada por la cultura exprés de vivir, pero ahora creo que si te tomas tu tiempo, vas a quedar maravillado/a conociendo a alguien para darte cuenta cada día, que algo sucede, que algo te despierta esa persona de una manera que nunca habías sentido.

Siempre que pienso en el proceso de conocer a una persona a mi cabeza viene el libro de “El Principito”, esta entrañable historia que todos deberíamos leer una vez al mes, para recordarnos muchas cosas que a veces olvidamos los adultos, aunque algunos tenemos un niño interno muy a flor de piel, ese que no soporta dejar una pregunta sin respuesta. Y es que para mí este libro es maravilloso, más que un libro para niños, creo que debería ser una historia que todos debemos tener presentes, lleno de metáforas profundas sobre amor, amistad y el proceso de conocer a alguien, para mí El Principito, me recuerda que conocer a alguien requiere tiempo.

Conocer a una persona curiosa, diferente, inteligente y magnífica no solo lleva tiempo, sino también domesticación, como se lo explicaba la Zorra al Principito, cuando le explicaba que en este mundo hay muchas personas, tantas que todas son iguales y ninguna es única, pero al pasar tu tiempo conociendo a una, al establecer ciertas rutinas, haces que no solo crezca el amor, sino también la amistad. Esa es la única clave para que las personas se queden en tu vida, domesticarlas, o mejor dicho conocerlas, para que dejen de ser una en un millón y sean para ti algo especial.

Y aunque esas personas se vayan de tu vida, por la razón que sea, al hacerlas parte de ti, esa persona vivirá siempre en tus recuerdos.
Todos conocemos a una persona que vive en una estrella, haciendo que toda la estrellas adquieran una nueva dimensión, como hay quienes miran una revista en el puesto de periódico e inmediatamente sonríen acordándose de alguien más, como si esa persona hubiera plasmado una pequeña parte de sí.

Si no has leído el libro, no sabes qué digo, al final hay una parte muy emotiva en la que El Principito le dice al Aviador que tiene que ir a su estrella, porque extraña mucho a su casa, a su flor, esa flor que el doméstico; pero dejar a su nuevo amigo generaba mucha angustia en ambos, cuando él le dice que siempre podrán encontrarse en las estrellas y recordará su risa, para entonces reír juntos, así cada que mire a una estrella, cualquiera, sonreirá y la gente pensará que las estrellas le hacen reír. Así pasa con una persona, cuando te tomas el tiempo de conocerla y aquello que la caracteriza, siempre te hará sonreír.

—Y cuando te hayas consolado (uno siempre se consuela) te sentirás contento de haberme conocido. Serás siempre mi amigo. Tendrás deseos de reírte conmigo. Y abrirás, a veces, tu ventana, así, por placer… Y tus amigos se asombrarán mucho de verte reír mirando al cielo. Entonces les dirás: “Sí, las estrellas siempre me hacen reír”… Y ellos te creerán loco. Te habré jugado una mala pasada…

Descubrir a una persona toma su tiempo, pero vale la pena, cada minuto que pasas descubriendo sonrisas, ideas, experiencias y todos esos matices que la componen, haciendo que esa persona se convierta en el más excepcional diamante, que brilla tan fuerte como una gran estrella.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com