Todos conocemos a un Calamardo

2

Nota: Disculpen la inexistente tolerancia de mi parte hacia esta caricatura, tal vez a algunos les parezca exagerado el lenguaje calificativo que uso para expresarme de ella, pero me parece una caricatura sumamente tonta.

Y no es que me la pase viendo caricaturas bobas para niños o yo sea súper fan de Bob Pantalones Cuadrados y para despistar al mundo de mis peculiares gustos y desviaciones mentales hablo mal de ella simplemente porque sufro del síndrome Helga Pataki. Por favor que no me conoces a mí me gusta quejarme de cualquier cosa es por eso que me quejo de Bob Esponja, dime qué clase de adulto en su sano juicio vería caricaturas en su tiempo libre. Antes de que sigas con esas caras te digo que si tengo juicio eh, y si soy adulta y Family Guy y South Park no son caricaturas, estamos de acuerdo.
Hablando de lo que debemos hablar “Bob Esponja” me gustaría aclarar que nadie me amarro para verlo pero desafortunadamente la he tenido que ver en un par de ocasiones.

No se hagan, seguro ustedes también la han visto aquellos domingos que se ven comprometidos de ir a saludar a la familia, tíos, abuelitos y primitos molestos que hasta los domingos tienen que estar todo el día viendo la tele y lo que ellos quieren. Así fue como tuve un encuentro cercano del primer tipo con Bobo Esponja digo Bob.

Y no es que se necesite ver 5 temporadas de esta tonta caricatura para ver que rol tienen todos los personajes o como se desarrollan. Con una vez que conozcas a Patricio, Bob, Calamardo y Don Cangrejo sabes bien la psicología de cada uno de ellos y obviamente el perfil que tendrán hasta el fin de los tiempos.

Por un lado tenemos a un par de tontos e ingenuos amigos que su inocencia raya en la estupidez y aburren, también esta Don Cangrejo un codo y explotador jefe muy común estos días que también aburre; pero tenemos por otro lado a un ser obscuro, solitario y amargado hastiado de las abrumadoras tonterías de los demás personajes.

Si Calamardo un personaje que le pone enjundia a las cosas con su perspectiva real y pesimista de las cosas, y te puedo asegurar que tu también conoces a tu propio Calamardo un ser misterioso, interesante muy ermitaño que nos aleja a patadas de sus alrededores, pero curiosamente entre más nos ahuyenta más queremos regresar.

Curiosa la naturaleza humana, pero entre más te dicen que NO, más te provoca un si. Ya todos conocen mi pasión por las personas y personajes fuera de lo común, nada ordinarios, llenos de manías y extravagancias aquellos personajes son los que te hacen pensar, pensar y pensar.

Conocer a un Calamardo no es tan malo, por más huraño y ermitaño que este sea seguro hay un montón de cosas que aprenderle. Lo único es que hay que tener paciencia para que sus locuras no te ahuyenten.

2 COMMENTS

Leave a Reply