Platicas monosilábicas – las odio con todo mi ser

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No hay nada en este mundo que odie más que las pláticas monosilábicas, bueno, en ese mismo rubro también incluyo las conversaciones con emojis, y todas estas nuevas derivaciones en las que se plantea establecer una conversación simplificando las ideas y las palabras a su mínima expresión, eso me parece una aberración, cómo si pudieras reducir a un emoji o un ok todo el espectro de emociones humanas.

No, no se puede, así que concluyo que cuando alguien solo me menda emojis o palabras monosilábicas, es porque tiene cero interés y ganas en platicar conmigo.

Pero esta conclusión no es nueva y no solo es mía, de hecho, hace tiempo un chico me acuso de tener cero interés en su conversación (lo cual era 100% cierto), y ¿cómo lo supo?, ¿cómo se enteró de mi desinterés?, la respuesta es que el interés es directamente proporcional a la cantidad de palabras y su extensión cuando platicas con otra persona, y es que, cuando te interesa bien y mucho una persona las palabras no te alcanzan para platicar con ella, mientras que cuando las respuestas son: ajám, mmmmm, ok y por supuesto la larga gama de emojis, es claro, la otra persona no quiere platicar contigo, aunque habrá quien se escuda y dice, “no sé qué decir, por eso soy breve”.

Eso me hace pensar, acaso no sería mejor decirle a esa persona, de momento no tengo que comentarte, hablemos luego, ah no, pero ahora la mendiga gente desconsiderada que se escuda en cualquier tontería dice tiene conversaciones patéticas y asquerosas en las que los emojis y la interpretación que le da cada quien, es la conversación de cada día.

A mí me cagan las pláticas monosilábicas, me parecen un desperdicio no solo de tiempo, sino un desperdicio de mi energía, y lo único que hacen esas personas que platican con silabas, es que yo pierda mi fe en la humanidad, en que es interesante y tiene algo que decir.

Tal vez parezca que estoy exagerando, y que una conversación en la cual solo se contesta con una palabra, y por ende se pretende así establecer un dialogo, no es para sufrir tanto, ni rasgarme las vestiduras así; pero, hay que recordar que soy escritora y mi tendencia para todo, es hablar, es explayarme, es usar muchas palabras para articular una idea de la mejor manera posible, así que, viendo estas breves conversaciones en un sentido estricto, para mí son abominaciones que atentan contra la palabra, escrita o hablada.

Ser breve para mi es mero terrorismo emocional, no usar el lenguaje y sus variantes para comunicarnos, no es solo un error, es un acto de crueldad.

Ahora, si le sumas mi naturaleza, mi carácter y mi personalidad, soy alguien que disfruta de la conversación, y en cada cosa que hago, cada conversación que tengo, no escatimo en palabras, al contrario, me gusta hablar mucho; así que, naturalmente sufro cuando estoy atrapada en conversaciones cuyas respuestas son:

  • Ajám
  • Obvi
  • Ok
  • Nop
  • Sip
  • Jajajajajaja

Y lo que más me angustia, es que estas 6 respuestas se están haciendo la panacea de las conversaciones, y básicamente cualquier interacción escrita se está reduciendo a estas 6 palabras, que ni son palabras propiamente, pero se repiten en bucles de conversaciones en las cuales se prohíbe categóricamente usar otras palabras, combinar verbos, crear párrafos o articular ideas más largas.

Realmente me molestan tanto, que voy a evitar a toda costa esas conversaciones breves.

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