Reseña de la película Kilómetro 31 – 2

¡Al fin! Si pensabas que los sustos a la mexicana se habían quedado en el pasado, prepárate. La secuela más esperada por los amantes del folklore paranormal, Kilómetro 31 2, llega a las salas de cine el próximo 4 de noviembre. Dirigida por el talentoso Rigoberto Castañeda, esta película promete hacerte saltar de la butaca como si te hubiera picado un alacrán. ¿Estás listo para revivir la pesadilla del 2007, pero con un “upgrade”?

El regreso de la Ágata, ¡más cabrona que nunca!

Han pasado siete años desde que la original Kilómetro 31 nos dejó con el Jesús en la boca. Ahora, la trama se pone más intensa (¡y política!). La mismísima Ágata, nuestra fantasma favorita con problemas de temperamento, decide que es buena idea secuestrar a los hijos de medio mundo, ¡incluida la descendencia de una candidata presidencial! Así, sin más. ¿La maldición se mudó al Río Churubusco? Parece que sí. Prepárate para una narrativa que, entre susto y susto, te hará pensar: “¡Ni la seguridad nacional puede con esta señora!”.

Lo que sí funciona (¡y te pondrá los pelos de punta!)

Confieso que entré a la sala con el cuchillo entre los dientes, pensando que sería otro intento fallido de asustar. Pero, ¡sorpresa! Kilómetro 31 2 logra construir una atmósfera de suspenso que te hace dudar si dejaste la estufa prendida o si hay un ente maligno detrás de ti. Los momentos de tensión son palpables, de esos que te hacen agarrar el brazo del de al lado (o el tuyo, si vas solo).

Y no podemos hablar de esta joya sin mencionar a Carlos Aragón y Verónica Merchant. Aragón, en su papel de policía medio brujo que le sabe a los exorcismos, es la cereza del pastel. Su experiencia en el cine de terror mexicano se nota, dándole al personaje esa chispa de credibilidad que te hace decir: “Este señor sí le sabe a las ánimas”.

Donde la película decidió irse por las tortillas

Ahora, no todo es miel sobre hojuelas (o sangre sobre paredes, en este caso). Hay detalles que, bueno, digamos que la producción decidió ser “creativa”. Los efectos especiales, especialmente cuando Ágata hace su aparición estelar, a veces te sacarán una risita nerviosa en lugar de un grito. Ágata parece sacada de un videojuego de principios de los 2000, ¡y eso que ya estamos en el futuro!

Y el final… ah, el final. Las explicaciones para atar los cabos sueltos se sienten un poco como cuando intentas justificar por qué llegaste tarde al trabajo: forzadas y con más huecos que un queso gruyere. La lógica decide irse de vacaciones, dejando al espectador con más preguntas que respuestas.

¿Vale la pena la desvelada (y el susto)?

A pesar de sus “peculiares” efectos y algunos tropiezos en el guion, Kilómetro 31 2 no es tiempo perdido. Si te gusta el terror mexicano con sabor a susto repentino y una atmósfera que te pone inquieto, esta secuela tiene lo suyo. No es la obra maestra que redefinirá el género, pero te dará buenos momentos de tensión y giros que, aunque a veces irregulares, te mantendrán pegado a la pantalla.

Si buscas una película que combine el misterio sobrenatural con un toque muy nuestro, y no te importa reírte un poco del CGI mientras te dan un buen susto, Kilómetro 31 2 es tu opción ideal para el 4 de noviembre. ¡Ve al cine, pero lleva tu estampita de la Virgen, por si las moscas!

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com