Nevería Roxy – Reseña

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Ir a la Nevería Roxy es un paseo mucho más largo que simplemente ir a la Condesa, realmente lo que quiero decir es que cuando uno visita esta nevería ubicada en Mazatlán #80, uno viaja al pasado, literalmente te transportas en el tiempo para ir a los años cincuentas, unos años antes, unos años después; y es que la decoración antigua de este lugar evoca en tu mente mejores épocas, sus batidoras, vasos, muebles y refrigeradores son extraídos de épocas pasadas, para convertirse en testigos del paso del tiempo.

Porque ciertamente la decoración de Roxy, es una decoración que ha visto el paso de muchos años, artículos, artefactos, muebles e incluso personal, son cosas que han estado en este lugar desde hace muchas décadas, pero darnos nieves de agua o leche con mucho sabor y por supuesto tradición.
Por ello la ambientación ocupa el lugar #1 de la visita, venir a este lugar es para recordar, para pasar un buen rato, comerte un helado y conversar; eso es Roxy, o uno viene a Roxy a eso, y ya estando ahí puedes aprovechar y pedir una nieve, un banana split, un helado flotante, malteadas, batidos, tres marías o el favorito de muchos, el “Roxy especial”. Creo que este lugar destila por todos lados tradición y no creo exagerar al decir que todavía este lugar ofrece postres tradicionales y clásicos que están ya en extinción, de verdad no exagero y ya son pocos lugares los que todavía ofrecen en su carta cosas como los banana split y tres marías, pero Roxy se especializa en mantener vivas las tradiciones.

Precios y Sabor

Ya hable de la experiencia que uno vive en este lugar muy sencillo, yo diría rustico y sin protocolo, ir a Roxy es ir tranquilo sin ningún código de vestimenta a tomarse una nieve, que muchos aseguran son las mejores del DF, pero déjenme decir que ahí no estoy tan segura, si bien las nieves de agua de este lugar son muy ricas, creo que el título del mejor lugar para comer helados se lo lleva de calle La Bella Italia, por muchos motivos, pero es difícil comparar una nieve contra un helado.

Sin embargo Roxy ofrece una buena alternativa.

En cuanto a los precios debo decir que no son baratos, NADA, no, si llegas y ves la pizarra de opciones o mejor dicho menú, ves mucha variedad, ves muchas opciones, tantas que te mareas, y cuando ves el costo de $18.00 pesos por una bola de nieve, parece justo, pero cuando te sirven tu mini bola de nieve, terminas pensando que necesitarás otras 4 de esas que más o menos te vendrían costando unos $80.00, así que no es barato, pero te dejas llevar por esa idea.

Además, otra cosa que no me gustó nada, es que cuando llegas a una heladería, es obligatorio que te hagan una recomendación y te den a probar algo, porque si no lo hacen terminas pidiendo una nieve a base de leche, que te deja pensando que no es nada del otro mundo, pero cuando pides una nieve de frutas a base de agua, quedas muy contento y deseando pagar otras 3 minibolitas más.

Creo que las porciones deberían servirse de forma diferente, pero entonces pienso que así ha hecho las cosas esta nevería desde que abrieron en los años cincuentas.

Pero sigo pensándolo, me gusta más el sabor, las presentaciones, el lugar y el precio de La Bella Italia, que se ubica en la Roma Norte, a unos cuantos minutos en bicicleta o sin tráfico de esta nevería.

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