Lo que hacemos para impresionar a los demás

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Cuantas veces no te has metido en algo estúpido o innecesariamente complicado solo para impresionar a una persona; si lo piensas, la estadística termina siendo macabra, por aquello de todas esas cosas que hiciste, no por gusto ni necesidad, y fue algo que simplemente hiciste para impresionar a otra persona.

Ahora, este tema de lo que hacemos para impresionar a los demás es bastante complejo, y en el podemos tener varias categorías:

  • Impresionar a un ligue
  • Impresionar a alguien en el trabajo
  • Impresionar a un familiar
  • Impresionar a nuestro entorno social

En fin, básicamente cualquier área humana en la que desenvuelvas, puede hacerte sentir esa gran presión o necesidad de impresionar a alguien; y eso puede hacer que hagas locuras, tonterías o a veces, simplemente te desgastes tratando de impresionar a los demás.

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Esto me tiene dando vueltas en la cabeza, porque si bien, justo en el momento en el que hacemos algo para lograr esa impresión positiva, no nos damos cuenta de todas las implicaciones que conlleva, es más, ni siquiera pensamos en las penurias que nos vamos a ocasionar únicamente para impresionar a alguien, que finalmente terminará olvidando ese acto sin repercusión alguna.

Este fenómeno ha sido muy estudiado por los psicólogos enfocándose usualmente en la aceptación y la presión social que puede generar un grupo para permitirle a un individuo pertenecer a dicho entorno social; eso ya lo hemos escuchado mucho y el cómo las personas aceptan o ceden a la presión que ejercen sus “amigos” para formar parte de ellos.

Pero lo que no se habla o explora mucho, es la presión que una persona se auto impone para impresionar a las personas que están cerca de su entorno social.

Si bien es cierto y los grupos sociales pueden ejercer una gran presión que haga ceder al individuo más fuerte, creándole ansiedad y obligándolo a hacer cualquier cosa, también está el fenómeno interno y el cómo uno mismo pone locas pruebas para lograr la aceptación de cierto entorno.

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Últimamente tengo un recuerdo mental que me persigue y es eso, lo que yo hice para impresionar a alguien que no debía impresionar, y el cómo le cedí boletos para asistir a una premier de cine que quería ver, solo para quedar bien; lo más irónico de la situación es que no quede bien con nadie, porque el acto de sacrificio que hice no lo valoro nadie, para quedarme sin ver una película, que ni trascendió con el paso del tiempo, pero me hizo pensar en las cosas que hacemos, en las que cedemos o nos sacrificamos para impresionar a personas que terminan siendo, no quiero decir desechables, pero si fugaces.

Eso es lo más loco de esta situación, el cómo nos sacrificamos con las cosas que hacemos para impresionar a los demás, y lo peor, es que son personas que terminan estando en la vida un tiempo tan breve y ridículo, que evaluar esos gastos y costos personales por alguien que metafóricamente hablando estuvo 5 minutos en tu vida, termina siendo absurdo.

Ahora viene otra pregunta interesante, ¿por qué esa necesidad de impresionar a los demás?

Creo que la moraleja es no deberíamos hacer ningún acto loco, extremo o sacrificio por los demás, y si se va a hacer, es por alguien que vale la pena, como hermano, tus papás o un ser muy querido o alguien a quien respetas mucho, fuera de eso, debería ser un mantra o filosofía de vida solo impresionar o tratar de hacerlo con quien importa.

Moraleja: vive para ti y deja de impresionar a los demás.

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