Las exageraciones

Ah, las exageraciones o esas expresiones que uno utiliza para quejarse de todo y nada, a mí me encanta ser exagerada, creo que para mí estos recursos son como hipérboles que me permite expresar una idea, un sentimiento; es más, si no fuera por las exageraciones creo que este blog sería muy aburrido y en vez de leer en un artículo promedio, 500 palabras, solo se leería por aquí “la vida apesta”, pero detrás de cada ese “la vida apesta” se esconden muchas razones y la única manera de plasmar esas razones, sentimientos o emociones es mediante las exageraciones.

Oh que sería de la literatura sin las exageraciones, que hubiera sido de los grandes poemas de amor, las historias mejor narradas si no fuera porque un artista tomo un hecho simple y lo expreso de una manera rotunda, obviamente, muy exagerado.

Creo que yo no sería yo, si no pudiera ser una exagerada, además me encanta serlo. No es porque ande pensando montar escenarios, teatritos, shows o dramas públicos en los que hago una gran actuación exagerada, digo, para muchas personas, sobre todo hombres, creen que esta dentro del gen femenino eso de ser dramática Y exagerada; pero básicamente esa es una condición humana, porque si no fuera porque se exagera en nuestra cabeza algo, las cosas no tendrían sentido.

Solo piénsalo un poco, cada una de nuestras conversaciones o interacciones tiene algo de exagerado, algún dato es modificado por nuestra mente, de forma consciente o inconsciente, para generar una conversación. Qué bueno, muchas personas lo hacemos con ese único afán, generar una conversación.

Si no fuera por las exageraciones, nuestras conversaciones básicamente sería: hola, si por favor, gracias, en pocas palabras serían platicas aburridas; repito, trata de recordar las pláticas en las que ninguno de los interlocutores exagera, entonces solo quedan conversaciones, aburridas e irrelevantes.

Platica sin exageraciones
Amigo: ¿Hola, ¿cómo estás?
Tú: Bien
Amigo: ¿Cómo te fue en la escuela?
Tú: Bien

Platica con exageraciones
Amigo: Hey, me da gusto verte, ¿cómo te ha ido?
Tú: Pues más o menos, pero no me quejo, bueno si, bien
Amigo: ¿Por qué? ¿Qué paso?
Tú: fue un día desastroso, todo, literalmente todo me salió mal.

Ven, hay una gran diferencia, la vida sin exageraciones es aburrida, que a veces esa frase “todo salió mal”, es básicamente llegue tarde y mi bolsa de Sabritas venía con más aire que papás, pero es gracias a las exageraciones que podemos expresarnos y desahogarnos.

Exagerar. (Del lat. exaggerāre). tr. Encarecer, dar proporciones excesivas. || 2. Decir, representar o hacer algo traspasando los límites de lo verdadero, natural, ordinario, justo o conveniente.

Siendo escritora no me podría imaginar mis relatos sin estas exageraciones, que no lo niego, desde que soy joven siempre he decorado todas mis anécdotas con un poco de fantasía o mejor dicha exageración. Siempre lo he hecho.

Si alguna vez me estoy quejando de que espere a que llegará alguien 3 horas o que mi comida tardo 3 horas en llegar, realmente fueron como 20 minutos, pero para mí la percepción de tiempo y espacio es extraña, y si tuve que esperar a algo o alguien 30 minutos, créeme, que para mí eso fue una horrible eternidad que cuando lo recuerdo fueron como 3 horas.

Las exageraciones ayudan a hacer más entretenida una historia.

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