Bueno, tengo esa persistente idea que no deja de darme vueltas en la cabeza, yo tengo en mi ADN, escondido por ahí, la clave de la evolución, y no, no estoy con otra de mis locas ideas, bueno si, pero prometo llegar al punto, lo prometo, eventualmente lo hare.

Verán, en estos tiempos extraños, que por cierto antes de continuar, creo que lo único innegable de la vida es que estos son tiempos extraños; digo, pensando en el pasado y como veíamos esta década, este tiempo, creo que estamos muy lejanos a las proyecciones o expectativas que se tenían, básicamente seguimos siendo los mismos, pero extraños y tal vez más cínicos. Supongo que esta es la razón por la cual todos mis hilos de pensamiento comienzan de la misma manera, “vivimos en tiempos extraños”, y no, no es mi muletilla personal, más bien es el comienzo de todo lo que me sucede a mí, a ti y a todos, porque vivimos en tiempos extraños que permiten que sucedan y ocurran historias extrañas.

Así es que decía yo, vivimos en tiempos weird, que es lo mismo que tiempos extraños, pero una de mi reglas básicas para hablar, escribir o conversar es no repetir una palabra dos veces, pero tengo mis excepciones, por ejemplo cuando hago un artículo y escribo sobre un tema, descubrí que esa palabra clave tiene que repetirse tanto cuanto sea posible, ello aumenta o mejora mi lugar en los resultados de búsqueda. No es falta de vocabulario, es estrategia SEO, ¿ok?
Esa es la nueva metodología de escritores y columnistas de la nueva escuela, la escuela de internet, repito vivimos en tiempos extraños, incluso para los escritores, es más, antes los titulares de revistas o periódicos tenían que ser llamativos para leerse, ahora tienen que ser titulares en función de google y sus búsquedas.

Pero yo sigo divagando en los tiempos extraños y la profesión de un escritor y ese, ese no es el tema de hoy, pero me dan una buena introducción a la clave de la evolución humana.

En la actualidad la salud es un tema de gran importancia en muchos aspectos, cuando se habla de alimentación, esa que ahora tiene que ser inteligente y entre más orgánica sea, mejor. Pero el tema no sólo es la alimentación sino también ejercicio, estar en forma y cuidar al cuerpo como si fuera un templo; para cuidarlo y mantenerlo libre de enfermedades. Así que en la búsqueda de la salud perfecta y lograr una extraña y larga longevidad en la que viejitos, no parecen viejitos sino gente joven y activa, en la búsqueda de ese tipo de salud, onda la eterna juventud, la ciencia médica y por supuesto la ciencia cosmética han buscado incansablemente la perfección y la creación por supuesto de súper hombres y súper mujeres, no importa que se tenga que modificar, hay que ser perfectos, hay que evolucionar y no importa cómo, hay que dar con esa clave, la clave de la evolución.

Pero en ese inter suceden cosas curiosas, por no seguir repitiendo, cosas extrañas, en las que encuentras personas muy saludables, personas que encierran dentro de su buena salud un secreto, y también están las personas que están muy enfermas, pero enfermas de la cabeza. Ya sabes, en la actualidad sólo hace falta internet y Google para encontrarle a las dolencias normales una extraña, mortal e incurable enfermedad y todos están enfermos de eso.

A mí se me hace bien curioso como los casos de hipocondría han aumentado exponencialmente con internet. Sólo hace falta teclear el combo de dolencias de una persona, para encontrarle a esa sintomatología clínica una horrible enfermedad, pero claro, obvio, si tú presentas algunos síntomas de eso, es claro que tú tienes esa enfermedad y pronto vas a morir. Hasta que lo dices a algún familiar o conocido, y este estalla en risa a lo que juras en respuesta que te harás análisis y demostrarás tu fatal punto.

Esas personas obvio, no son la clave de la evolución, pero yo creo estar a un paso de ser ese eslabón perdido, ok, corrijo, la clave de la evolución, por aquello de gozar de una excelente salud y no solo eso sino porque las enfermedades no me atacan como a los demás y no presento síntomas de nada, sólo un poquito de locura, obvio. O tal vez esté en polo opuesto y este tan enferma y no de la cabeza, que ya no presento síntomas, como el Sr. Burns que tenía tantas enfermedades, que todas estaban en un equilibrio.

Ve tú a saber, solo sé que mi salud es estupenda.

Pero bueno, para realmente conocer si estoy o no saludable, requeriría muchos estudios para ver que no tenga ninguna enfermedad, desde el temible cáncer hasta otros males como diabetes, TOCO MADERA, pero algún día, esperó yo cercano, pueda hacer esos estudios, cuando tenga dinero extra, mucho.

Ya saben, esos estudios son caros, porque aprendí a la mala, que ir a los laboratorios clínicos de la esquina, esos que proliferan, sale caro, porque nunca tienen los resultados bien, no son precisos y hablando en términos de química del cuerpo una fracción de número o el cambio de positivo a negativo hace la diferencia entre que esté a punto de fallar uno de tus riñones o no.

Así que si vas a una de esas franquicias patito de análisis, vas a terminar yendo a otro laboratorio, uno bueno, pagando $1,300.00 por una química sanguínea más los otros $790.00 que ya habías pagado en el laboratorio patito por la química sanguínea, colesterol, y todo eso que te vendieron cuando compraste tu tarjeta de descuentos, pero algo ahí salió tan mal, que cuando ve eso un doctor te dice que pronto vas a morir, por ello necesitas otros exámenes.

La buena noticia afortunadamente fueron un error del otro laboratorio, la mala, es que fueron $2,090.00 para decirte que estas sano, en este caso la curiosidad no mato al gato, pero si lo dejo pobre y no le estoy diciendo a nadie “gato”, que quede claro.

Aunque ahora que lo pienso, no tengo muchas evidencias científicas que demuestren mi punto sobre ser la clave de la evolución, pero tengo esa sospecha, pero me he puesto a pensar que tan bueno es decir públicamente que eres la clave de la evolución o aquello que salvaría al mundo en una gran pandemia. Digo, normalmente esas personas, en las pelis, obvio, son tratadas como ratones de laboratorio; mmmmmm, saben que, olvídenlo, yo no soy la clave de la evolución.

Y si, mucha de mi experiencia de vida sale del cine.

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