Yo no compro productos Acme

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Cuantos de nosotros crecimos viendo al estúpido Coyote comprando todos los productos que tenía la marca de productos Acme en el mercado, con el fin maquiavélico de hacer caer al pobre Correcaminos en sus trampas y poder tener un brunch mañanero decente; intolerable 20 minutos de una caricatura desquiciante en la que el personaje principal o era sumamente mentecato o tenía en verdad muy mala suerte y siempre compraba los productos con desperfectos. Ahora que si lo pensamos bien pueden ser que en esencia el plan estuviera con fallas, porqué es increíble que el Coyote no pudiera atrapar a un ave cuyo cerebro era inferior al de una pelota de béisbol y solo podía emitir un BIP-BIP, eso sí, tan rápida como Speddy González.

Esta caricatura al paso de los años nos ha hecho preguntarnos y plantearnos muchas situaciones retóricas intrascendentes como: y si lo atrapa que va a comer después, porque compra las cosas chafas o productos Acme en vez de ir a un McDonalds carretero y se pide una suprema de pollo si tantas ganas tiene de comer ave, ó mejor aun porque no se va a Chilis que es muy rico y se pide unas alitas bbq, porque no encarga una Dominator por teléfono seguro le sale mas barata y le llega en 30 minutos, en vez de medio matarse por un endemoniado capricho.

Yo creo que es eso, ¿no lo creen? Cuando uno se encapricha y se obsesiona con algo o alguien, no hay poder humano que nos erradique la idea de tenerlo hasta que nos hartemos y digamos MMMM SIEMPRE NO LO QUERÍA TANTO, porque así somos a todos, aquello que nos dicen “que no” “o yo no” es lo que más anhela la cabeza y el corazón. De tal manera que solo se busca idear toda clase de planes de naturaleza imbécil y destinados al fracaso para conseguir aquella persona correcaminos que tanto nos interesa.

Estúpido Coyote que nunca se dio cuenta de que esos productos son mega chafas y casi lo medio matan, hay que ser muy tarado para comprarlos varias veces. Puede ser que la primera vez pienses probablemente lo use mal, la segunda que el producto tenía algún desperfecto, la tercera que es mala suerte pero la quinientos veintiuna indica que tienes el CI de un mono; porqué habría que ser muy pero muy idiota para seguir comprándolos.

Aunque más allá de una caricatura súper exasperante, es una moraleja que nos habla de la persistencia a pesar del fracaso continuo y de las extremas obsesiones dañinas.

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