Yes es de Yesica

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Así que no inventen cosas raras o nombres, mi nombre es Yesica y PUNTO.

Ha, si hay algo que me pone mal, obvio, mal en plan “digna”, es que no se refieran a mi propiamente, y por propio, quiero decir que se haga uso correcto de mi nombre.

Siempre lo he dicho, el nombre de una persona lo es todo y para muestra un botón con mis artículos “La importancia del nombre” y hasta un post muy polémico sobre como los apodos también afectan a una persona “cambiando mi apodo“.

En verdad, yo soy una de esas personas que se toma muy en serio la propiedad con la que se dirigen a ella, el cómo se usa su nombre.
Es más, alguien puede entrar a mi lista negra, solo por usar de forma burlona mi nombre o decirme un apodo que no me gusta.

Si yo soy muy sensible, en todo sentido, y más cuando se habla del respeto que comienza desde el cómo se me llama.

A mí me llaman por mi nombre o mejor no me hablen; lo sé, suena extremo, pero suelo ser muy, pero muy especial, cuando se trata de eso y en verdad puedo ofenderme altamente cuando alguien no lo usa de forma correcta.

Bueno, solo a los de Starbucks les dejo escribir mi nombre como se les dé la gana y escribir cualquier cosa que hayan entendido por mi nombre.
Son solo los partners de este establecimiento quienes pueden ponerme: Jess, Jessica o cualquier otra variación extraña que se les ocurra y no me ofendo ni pongo atención; a pero cuidado con cualquier otra persona que no sea de Starbucks, porque escribir mal mi nombre, referirse a mí de otra forma o utilizar Yesenia, desatara mi furia.

No exagero, oh no señor, con mi nombre nadie se mete.

De hecho, me acuerdo cuando le reclame a un relacionista público por decirme Yesenia.

Ahora, entiendo que, cuando alguien no me conoce, use su cerebro para deducir de dónde viene el Yes, pero alguien que me está contestando un mail y ve que dice Yesica Flores, nunca le perdonaré que me diga “gracias Yesenia”, ya que me parece el peor insulto que alguien me pueda hacer en muchos niveles.

No es porque sea extremista, ni quiera ofender a las Yesenias del mundo, pero me parece un nombre horrible, simplemente ese nombre, para mí es horroroso, mientras que Yesica me parece un dulce nombre que da honor a quien honor merece, el que me digan Yesenia, me pone mal.

Ven, así de serio es el asunto con mi nombre y cuando alguien por error, ignorancia o porque le vale gorro me llama de otra manera, me ofende en grados personales.

Y esto del Yesenia no es nuevo, pero si es común, pero me pregunto, de dónde alguien puede deducir que Yes es de Yesenia, sobre todo cuando muchas de mis identificaciones dicen Yesica.

Entiéndalo gente, Yes es de Yesica, y he pasado mucho tiempo haciendo que ese nombre sea legendario.

Es más, ahora Yesica Flores y hasta Yesica J. Flores, (o sea yo), es un resultado de búsqueda.

Y hoy mi furia se encendió nuevamente cuando alguien muy confianzudo me llamo Yesenia, o sea, prefiero que, si no saben nada de mí, mejor me digan Yes, en vez de asumir otra cosa.

Ese mismo enojo me pasó cuando alguien pensó que mi nombre era Yesenia, pero usaba mejor el alias de Yesica.

¿Es en serio?

Tal vez haya otras personas que lo hagan, pero yo no, soy Yes de Yesica, soy Yesica Flores y si no les llama la atención decirme Yes, por favor usen Yesica o Srita. Flores, cualquier otra cosa desatara mi ira sobre ustedes y seguramente terminare dándoles un sermón personal de 35 minutos sobre mi nombre.

Ahora, a los que tengan curiosidad, sí, mi nombre es Yesica y, por cierto, no soy la única del mundo con este error ortográfico en su nombre.
Si bien podrían sentirse tentados a escribirlo correctamente, es decir Jessica, no lo hagan, mi nombre es Yesica, así está escrito en mi acta de nacimiento (culpen a mis padres de este error que se convirtió en genialidad) y mis identificaciones, así que yo sí soy Yesica, yo sí puedo ser Yes, pero nunca por Yesenia.

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